Viernes, 21 de Junio 2024

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Razones para el optimismo

Por: Diego Petersen

Razones para el optimismo

Razones para el optimismo

Siempre hay razones para el pesimismo. Más aún, los pesimistas pueden presumir que casi siempre la realidad les termina dando la razón.

Digamos que el pesimismo es en general una apuesta segura, pero paralizante. La lógica del pesimista es la del que cada vez que revisa las tablas de la lotería se congratula de no haber comprado boleto porque una vez más no se la hubiera sacado. O la del tío de Italo Calvino que votaba siempre por el partido Monárquico porque en Italia, decía, era el único que nunca ganaría.

El optimismo corre siempre el riesgo de rayar en la ingenuidad o en la ñoñería. Aún así y a riesgo de ser y parecer ingenuo he aquí tres razones por las cueles creo que el 2014 será un buen año. No sólo mejor que 2013, que no está difícil, sino mejor que muchos otros.

Lo primero es que habrá crecimiento económico. Hay tres puntos para sostener que los resultados económicos de este nuevo año serán buenos.

El primero es que las reformas legales realizadas durante el año pasado comenzarán en convertirse en inversiones, sobre todo las de telecomunicaciones y la energética.  

El segundo es que la obra pública, contenida torpemente durante todo el año pasado, comenzará a fluir, generando que se mueva la industria de la construcción y con ella muchas ramas de la economía.

Tercero y quizá el más importante, la economía estadounidense está creciendo y en una economía dependiente como la nuestra eso termina repercutiendo en el desarrollo de los sectores industriales dedicados a la manufactura y la maquila.

El segundo factor es que el segundo año de gobierno, tanto para el federal como para el estatal, es siempre un año de mayor eficiencia (de los gobiernos municipales nos damos con que no sigan deteriorándose). En el segundo año no suelen hacer las tonterías del primer año ni las insensateces del tercero, que es año electoral.

Así que sin esperar que los gobiernos sean maravillosos, pues nunca lo serán, sí podemos confiar en que serán un poco más eficientes en la prestación de servicios y la aplicación de políticas públicas.

La tercera razón para el optimismo es que, mal que bien, la sociedad civil en Guadalajara sigue avanzando, con pasos a veces lentos y hasta torpes, pero avanzando.

Cada día hay más asociaciones y grupos de interés enfocados en temas específicos y que hoy no son sólo un contrapeso del Gobierno en temas fundamentales como movilidad, contaminación, deforestación, atención de grupos vulnerables, etcétera, sino que son los que marcan la pauta y el rumbo de muchos aspectos fundamentales de la ciudad.

Ahora sí que el que no come rosca, no se saca el monito.
 

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