Sábado, 25 de Mayo 2024

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Perder con dinero ajeno

Por: Diego Petersen

Perder con dinero ajeno

Perder con dinero ajeno

Dicen los vagos que el mejor coche para la brecha es el ajeno, y el mejor dinero para dilapidar, también. Ayer tuvimos dos noticias sobre cómo los funcionarios públicos dilapidan el dinero ajeno (por desgracia nuestro) sin ningún recato ni responsabilidad.

Por un lado un abogado del ayuntamiento de Guadalajara, despedido de mala manera y que pasó seis años sentado en una banca para que no le declararan abandono de trabajo, le ganó al ayuntamiento tapatío 1.2 millones de pesos en un laudo laboral. Por otro, los dos magistrados del Tribunal Administrativo que no fueron ratificados se ampararon, y seguramente le ganarán el asunto al Congreso, como lo han hecho todos los que han pasado por ese proceso.

En el caso de los magistrados el problema de fondo es que con los mismos argumentos que ratificaron a cuatro destituyeron a dos. La realidad es que no argumentaron jurídicamente la destitución: la UdeG, que considera que ese puesto es suyo, dijo que cambiaría a “su” magistrada, Patricia Campos por otra(o), y los panistas que pusieron a Víctor Manuel León Figueroa por recomendación de Francisco Ramírez Acuña decidieron que esa posición ya no le toca al ex gobernador, que ya no tiene fuerza al interior del partido, y quieren poner a otro afín a otro grupo. Así de burdo y torpe es el asunto y por lo mismo más temprano que tarde la Corte ordenará la reposición de estos magistrados, pero para entonces ya habrá dos nombrados.

Al final, en lugar de pagarle a seis vamos a tener que pagarle a ocho.

Los laudos perdidos por los jurídicos de todas las dependencias de gobierno, municipales, estatales, y federales, ascienden a cifras millonarias (tan sólo el municipio de Guadalajara pagó 46 millones de pesos por ese concepto el año pasado).

En su mayoría se trata simplemente de procedimientos mal hechos a la hora de los despidos o descuidos de los departamentos jurídicos. Suponiendo que no hay colusión (algo que es difícil de creer, pues la corrupción ha demostrado estar más allá de la más cochambrosa de las imaginaciones) podemos decir que se trata de una irresponsabilidad absoluta.

El dinero púbico es sagrado. Es el fruto de los impuestos de todos y cada uno de nosotros que los pagamos voluntariamente a fuerza después de trabajar duro para ganar el sustento familiar  (los que hacen negocios ilegales y dinero fácil encima no pagan impuestos).

Cada peso que se paga de contribuciones es dinero que deja de llegar a las familias. Y está bien, el primer paso para ser ciudadanos es pagar impuestos, pero por lo mismo debemos ser mucho más exigentes en la forma en que éste se gasta o se malgasta.

Perder juicios, por irresponsabilidad o colusión, es una forma más de robar al erario.
 

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