Por: Pablo LatapíAhora que estamos en pleno periodo electoral, con los partidos políticos en crisis de confianza y con los presidentes de los propios partidos reconociéndolo de una u otra forma, es momento de tratar de hacer un análisis objetivo del porqué el país está roto, del porqué las instituciones del Estado están fallando en sus tareas fundamentales de procurar bienestar, salud, educación y sobre todo justicia.País roto porque por un lado va el discurso de los distintos gobiernos, y por otro la realidad de impunidad, desigualdad y marginación.Recuerdo un maestro de Derecho en la escuela preparatoria que nos decía que la Constitución Mexicana es como un traje de luces, un traje de torero, porque es flamante pero nadie se la pone; no se usa.México es un país de muchas y grandes leyes; cualquier observador extranjero que nos visite encontraría que quienes aquí han hecho las leyes han dedicado horas de trabajo brillante para elaborar un marco legal para un país moderno. Hay leyes, y buenas leyes, para todo.Pero el país está roto porque mientras más leyes tengamos, menos se cumplen. México es un país en el que no se aplican ni las menores ni las mayores, por lo que el primer y principal problema es la falta de un Estado de Derecho.Históricamente nuestros señores diputados, locales y federales, han llegado a sus curules con la firme convicción de proponer, votar y promulgar leyes; y en términos generales lo han hecho bastante bien. Insisto que tenemos las leyes necesarias para un país moderno. Pero nadie se ha preocupado porque esas leyes se cumplan: nadie.Si hubiese una ley que obligara a cumplir las leyes, no se cumpliría porque no sabemos cumplir las leyes. Parece un sin sentido pero lo es.Se discute ahora la posibilidad de contar con un sistema de leyes anticorrupción que ponga fin al doloroso y agraviante saqueo habitual de nuestros políticos y gobernantes. Pero en este contexto… ¿Qué sentido tiene si no se va aplicar?Ahora que vemos las campañas que obligadamente proponen un país mejor (que por supuesto no veremos) y se vanaglorian de haber hecho aprobar leyes sobre temas fundamentales, sería momento que algunos de nuestros políticos reflexionaran sobre la urgente necesidad que tiene el país de contar con estadistas, con hombres y mujeres que entiendan que quien recomponga el país, y logre unir la realidad de la falta de Estado de Derecho con las leyes y su aplicación estaría haciendo un aporte mucho más importante que haber participado en la propuesta, votación o promulgación de nuevas leyes.Nada nos gustaría más que dejar de criticar a nuestros políticos por su ineficiencia y ambición desmedida, pero necesitaríamos entonces que ellos ya hicieran algo por el país. Ya es momento, y va para todos los que han elegido esa carrera.