El 1º de septiembre de 1715, hace trescientos años, moría en Versalles Luis XIV. Con su muerte llegaba a su fin el “gran siglo” de Francia y un larguísimo reinado de setentaidós años. Nacido en 1638, Luis XIV fue proclamado rey a los cinco años, tras la muerte de su padre. El niño rey creció bajo la tutela de su madre, la regente Ana de Austria, y del gran estadista que fue el cardenal Mazarino, su padrino y maestro.Los historiadores no han sido siempre amables con el Rey Sol, a quien le reprochan su afición a los fastos y los lujos (pero gracias a lo cual existen Versalles, el Louvre, Vincennes, las plazas Vendôme y de las Victorias...), su pasión por la guerra (a lo que Francia debe, sin embargo, sus fronteras y su estabilidad), la decisión de revocar el edicto de Nantes y muchas otras cosas. Hasta el Sol tiene manchas. Pero en términos generales, el legado de Luis XIV marcó para siempre, y para bien, la cultura y la forma de vida de los franceses.El rey nació en una época complicada, la de la guerra de Treinta años, y durante su minoría de edad vivió las trifulcas de la Fronda, una sublevación interna contra la autoridad del monarca, mientras el reino estaba en plena guerra con España. Pero logró domar a la nobleza levantisca y traicionera instalando la corte en Versalles, gracias a lo cual se dio un florecimiento sin precedentes de las bellas artes y las artes aplicadas, y de ese esplendor y ese patronazgo real se pueden hasta hoy admirar las obras de Lully, Charpentier, Marin Marais, Le Brun, Mansart, Le Nôtre, Molière, Corneille, Racine, Bossuet, Fénelon, Boileau, La Fontaine, Perrault... Del rey se ha dicho que no era excesivamente inteligente ni culto, pero nadie puede negar que supo rodearse de funcionarios inteligentes y eficaces, elegidos por su talento y no por sus orígenes, que gobernaron defendiendo y fortaleciendo a Francia y sus instituciones. Se privilegió el fomento del comercio y de la industria (las fábricas de Gobelinos y Saint-Gobain, por ejemplo, que siguen existiendo), de la marina de guerra y la mercante (para la defensa y el aprovechamiento de las factorías coloniales de las Indias, Senegal, las Antillas, Luisiana y Canadá: Francia logró hacerse del monopolio de la caña de azúcar durante un siglo). Se deben al gobierno de Luis XIV grandes obras de ingeniería portuaria y fronteriza, el ordenamiento territorial y hazañas constructivas como el canal de Midi, que permite la navegación entre el Atlántico y el Mediterráneo.Durante ese largo reinado fueron disminuyendo las revueltas populares de campesinos hambrientos o aplastados por la carga fiscal que habían marcado los siglos anteriores, y particularmente los tiempos de Luis XIII. Si el pueblo dejó de levantarse fue sobre todo porque vivía mejor. El edicto de 1695 sentó las bases de la educación pública. Cuando murió el Rey Sol, el reino que heredó su bisnieto no sólo era más grande, sino también más rico, más poblado, más instruido y más próspero.