Domingo, 03 de Marzo 2024

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Los tiempos cambian

Por: Alfredo Sánchez

Bob Dylan ha sido siempre un tipo impredecible. Cambió la guitarra acústica por la eléctrica y fue repudiado por los puristas del folk; se ha movido a lo largo de su vida entre diferentes convicciones religiosas o en ninguna; en escena cambia caprichosamente la melodía de sus canciones conocidas provocando con frecuencia la irritación entre los asistentes a sus conciertos; ha actuado en películas sin ser actor, ha esculpido sin ser escultor, pinta sin ser pintor, marcó todo un estilo vocal sin ser propiamente un cantante, es candidato al premio nobel de literatura sin ser un escritor ortodoxo. Así pues, no debería extrañarnos a estas alturas nada con relación a Dylan, sus actitudes, decisiones, ocurrencias.

En estos días se desató una pequeña tormenta a su alrededor. Durante la transmisión del Super Tazón se lanzó un comercial de la Chrysler donde Bob Dylan es el protagonista y narrador y una de sus canciones fondea el mensaje de tono abiertamente patriotero: Is there anything more American than America?, afirma aludiendo con “America” no al continente que así se llama sino al país con el que nosotros colindamos al norte. En las redes sociales proliferaron las expresiones de decepción (“el joven Dylan se vomitaría hoy en el viejo Dylan”, por ejemplo). La canción utilizada en el comercial es, de por sí, una franca provocación desde su nombre: Things Have Changed.

Dylan, estandarte de la protesta en los años 60, prototipo de la inconformidad con el sistema capitalista, ejemplo generacional para muchos, se ha movido a lo largo de su vida, sin embargo, en aguas muy diversas, con frecuencia turbulentas.

Y sí, los tiempos han cambiado, tal y como lo anticipaba el propio Dylan en otra de sus canciones, aquella de 1963: el presente de hoy, mañana será el pasado... pues los tiempos están cambiando. Para más señas, el nombre de aquella vieja canción sirvió de título en un número reciente de la revista Rolling Stone, con el mismísimo Papa en la portada de la otrora contestataria publicación: The times they are a-changing; la evidencia de que Dylan tenía razón.

Más allá de que el comercial tenga sus debilidades alusivas a la industria automotriz norteamericana -la propia Chrysler se ha fusionado con la italiana Fiat, por ejemplo-, y de que la aparición del compositor signifique una nueva estrategia para posicionarlo entre otros públicos, el comercial, impecablemente producido, prueba dos cosas: que los tiempos son otros y que Dylan sigue siendo el tipo impredecible de siempre.
 

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