Sábado, 25 de Mayo 2024

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Los poetas que te tocan

Por: Benito Taibo

En algún lugar del universo, de una manera no convencional, se reparten los poetas que te tocarán a lo largo de tu vida. Así, al momento de leerlos, te darás inmediatamente cuenta de que ese poeta en particular te acaricia en el alma, te estruja el corazón, te agarra las entrañas y a veces incluso te devasta, o te llena de una alegría inmensa, inexplicable.Y notarás que lo que el poeta dice es lo que tú hubieras querido decir, pero con mejores palabras. Te toca, pues. Y ese lazo que hay entre los dos, indisoluble, es para siempre. Yo tuve la inmensa fortuna que me tocaran tres. Y no sólo de leídas, sino de vida misma. Los tuve tan cerca como me tengo a mí, bebí, comí, reí con ellos, los abrace, besé, les pude dar las gracias. Por aparición en escena: Ángel González, Luis Rius y Juan Gelman. Si alguna vez yo mismo fui un poco poeta, a ellos se lo debo. Cuando comencé a escribir novela, Gelman me llamaba ¡traidor! Y yo le explicaba que no lo soy del todo, que dentro de mí seguía lentamente empollándose ese poeta que algún día quería ser. Y él sonreía, porque sabía que yo estaba diciendo la verdad. Hace unos días nos quedamos sin Juan, sin su presencia física, y yo me quedé sin el último de los poetas que me habían tocado. Ahora sí, soy huérfano total. (Excepto de madre, que aguanta un piano). Está crónica de hoy quiere ser tan sólo un breve, minúsculo homenaje para esos tres caballeros que le pusieron sólidos cimientos a mi educación sentimental. Me faltarían tres reencarnaciones tres para agradecérselos como debiera, como se lo merecen. Vaya para todos ustedes mi abrazo y lo mejor que hoy por hoy les puedo dar; su poesía, la que me tocó, la que atesoro palabra por palabra.

Los dejo con Juan Gelman y su “Ausencia de amor”

Cómo será pregunto.

Cómo será tocarte a mi costado.

Ando de loco por el aire que ando que no ando.

Cómo será acostarme en tu país de pechos tan lejano.

Ando de pobre cristo a tu recuerdo clavado, reclavado.

Será ya como sea.

Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.

Me comerás entonces dulcemente pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera. Tu pie. Tu mano.
 

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