Domingo, 09 de Mayo 2021

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Los arcos del milenio de Calderón

Por: Carlos Alberto Lara González

Las obras previstas para el Bicentenario de la Independencia y el Centenario del inicio de la Revolución Mexicana fueron “inauguradas” como se inauguran las obras en México: tarde y con vicios de origen. El motivo, la accidentada y manoseada Comisión Organizadora, que luego de peregrinar de institución en institución y de un encargado a otro, terminó siendo una especie de ventanilla de pagos. Dentro de los proyectos frustrados que restan por pagar, está la denominada Estela de luz, un proyecto que según la convocatoria sería un arco bicentenario, mas nadie sabe en qué momento y por qué motivo terminó siendo una estela, autoría del arquitecto César Pérez Becerril, cuya ubicación (no se sabe cuándo) será Paseo de la Reforma y las rejas de Chapultepec, en la Ciudad de México. A casi un año de la fecha en que debió ser inaugurada, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) cuenta con un expediente en torno a presuntos actos de corrupción relacionados con el rezagado monumento. El autor denuncia las presiones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para no dar a conocer información comprometedora. Y es que en lugar de comprar cuarzo traslúcido, puro y blanco (para que fuera en realidad una estela de luz), le compraron cuarzo opaco, impuro y veteado. Además se ha disparado el costo de 400 millones a mil 036 millones de pesos, por lo que dice “se está convirtiendo en un pequeño monstruo”. En efecto, un monstruo de por lo menos cuatro cabezas, que son el número de averiguaciones que ha abierto la ASF, a partir de los supuestos cambios de manera deliberada que realizó el Gobierno federal al proyecto arquitectónico aprobado por la SEP. Algunos diputados consideran que Alonso Lujambio debe darse tiempo, entre otras cosas, para evitar pagar más de lo que fue asignado a la empresa Gutsa, empresa que por cierto no debió participar por haber estado inhabilitada, pero la Función Pública ha dicho a su juicio que sí, porque gozaba de una suspensión de amparo (que al final perdió). Lujambio dice que es José Manuel Villalpando, director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) y hasta julio de 2010, encargado de los festejos, quien debe dar la cara. La responsabilidad no es menor, hablamos de un incremento sustancial en el costo de la obra, motivado hasta donde sabemos, por el arranque de ésta sin haber tenido un proyecto terminado, según el director de la obra, Ignacio López. Esto generó nuevos estudios y bueno, pues para eso nos pintamos solos ¿O qué? En lo personal, creo que arrancaron la obra con los planos del Arco Bicentenario y posteriormente se percataron que debía ser una estela, una Estela de Luz; sólo que ahora con cuarzo opaco, impuro y veteado. Cualquier cosa parecida con la realidad, es culpa de la realidad.