Ideas | Los Mogotes de Cuba Por: Pedro Fernández Somellera 11 de septiembre de 2011 - 02:00 hs Los Mogotes están al poniente de la hermosa isla de Cuba. Viendo un mapa, todas estas tierras se encuentran del lado izquierdo de La Habana, o sea la parte más cercana a México. Son territorios a los que, siendo geológicamente muy extraños, casi nadie va. La mayor parte del turismo se dirige sin más averiguación a las zonas turísticas de Varadero; o a la muy atractiva ciudad de Santiago, contrincante eterno de La Habana en deportes y en albures, al otro extremo de la isla; o bien a los cayos del norte, con sus hermosísimas playas de arena blanca y agua cristalina, aprisionadas por los grandes hotelones “todoincluido” –que pudieran estar en cualquier parte del mundo– con su carácter “internacional”, dotados de grandes albercas, bar abierto y comelitones desbordantes, en donde, al traer una pulsera plástica en la muñeca puede uno servirse hasta el desperdicio; y a los que –irónicamente, y contradiciendo los principios de la revolución de Castro– los cubanos no pueden entrar, siendo ingratamente rechazados en su propia tierra debido a su escaso poder adquisitivo. Otro de los grandes beneficios que les ha dejado la obcecada locura de poder del gran Fidel. En fin. Cada quien tiene sus gustos, preferencias e intereses. Pero el lado Poniente de la isla –que es muy diferente al resto– con sus pinos y montañas, valles, palmeras barrigonas, y plantíos de tabaco; en donde el tráfico a motor es prácticamente inexistente, y su ambiente es suave y relajado. Bien pareciera que un dedo gordo y amable de la bella Cuba se extendiera –con pereza y agobiado de revoluciones y de restricciones– hacia el lugar en donde con toda calma, belleza y ceremonia, se oculta diariamente el sol, redondo y naranja, entre la inmensidad azul del Mar Caribe. Si me preguntaran a dónde quisiera ir a pasarme una buena temporada entre paisajes, clima ideal y gente linda… sin duda escogería algún pequeño bohío en el Valle de Viñales en la zona de Pinar del Río en Cuba. Un bohío es como un ranchito –por decirlo así– en medio de campos delicadamente cultivados con parcelas de tabaco, con pequeños caneyes (cabañas) con sus techos de guano (palapa), sin carreteras pavimentadas ni coches apresurados; en donde se disfruta al máximo el día de hoy, en medio de un gozoso olvido tanto del ayer como del mañana; y donde la alegría del vivir se hace patente en cada momento y en cada actitud de los hospitalarios guajiros (rancheros) dicharacheros y jacarandosos. Risas, carcajadas y piropos, cuelgan con desenfado entre las femeninas y delicadas hojas de tabaco, que siendo enrolladas en las fálicas formas de los enormes cigarros puros, contrastan con el azúcar que con toda su dulzura se produce en el otro lado de la isla. Curiosas montañas escarpadas de extrañas formas sobresalen entre campos y plantíos del Valle de Viñales: Los Mogotes. Enormes cerros de dura piedra caliza que dominan la vista de los llanos. Grandes piedras monolíticas que en tiempos jurásicos, cual pilares que fueran, sostuvieron en la superficie grandes planicies; mismos que –según los científicos dicen– al dividirse la gran Pangea en los enormes continentes de Laurasia y Gonwana, hicieron que emergiera la enorme isla, quedando, a causa de la erosión, los grandes mogotes rocosos como monumentales edificios calcáreos que sobreviven hasta nuestros días dominando el paisaje. Hoy están cubiertos de vegetación, cual ruinas abandonadas, lo que no dejan de dar al ambiente un cierto aire de misterio y de sobrecogedora personalidad. Un bello lugar, por el que una buena cuba me tomaré, brindando por el futuro brillante que a todas luces se merece Cuba. Ojalá algún día puedan visitarlos y disfrutar de ellos. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones