Jueves, 09 de Octubre 2025

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La madre de...…

Por: Francisco Baruqui

Se dice, y se dice bien, cuando de ennoblecer actividades se trata, que “el trabajo enaltece al que lo hace…”  Fundamentado en los altos, muy altos, altísimos valores morales, esta frase se ha convertido en enunciado de la gente de bien, que se intensifica en su esencia y fondo para distinguir al que labora y al que no y…  Y también, debo decirlo, al que habiendo laborado, —si es que laboraba—, retirado al fin, pues ya no…  Ya no labora.  De ahí que…

De ahí que a veces salta la interrogante sobre cómo aprovechan sus tiempos los jubilados y…  Y lo que hay que ver…

Un retirado reveló que teniendo que ir a un servicio de paquetería a recoger un envío que le había llegado, no tardando más que “de entrada por salida…”, encontró a un agente de tránsito rellenando la consabida e infaltable infracción por estacionamiento prohibido.  Así…

Así la cosa le dije: “¡Hombre mi oficial, si no tardé nadita...!  Dios, se lo aseguro mi agente, le premiará su buen gesto de perdonarme porque soy un jubilado…” Mirándome de soslayo olímpicamente me ignoró prosiguiendo al llenado de la multa, increpándome, además, por no traer el engomado.

Aumentando los decibeles de mi ya de por sí potente voz, le expresé al percatarme de que, sin lugar a dudas, estaba tratando con un tontejo, ignorando sobre el cómo le habían admitido en el departamento de Vialidad.

Terminando con la infracción de marras, sin decirme palabra alguna, la colocó debajo del limpiaparabrisas, siguiendo el mariscalmente uniformado, escribiendo sobre de otra más…una nueva falta.

Creciéndome al castigo cual bravo toro de lidia, no me achiqué, estando casi media hora llamándole de todo, desde incapaz, inepto, naco y chaflanesco, pasando por ejemplar exponente y distinguido de la imbecilidad más patente, hasta llegar al último tercio en el desesperado recurso de atacarlo fehacientemente en la duda sobre su virilidad…

El tipo se “calentaba”.  Y a cada aumento de graduación por las proferidas y altisonantes ofensas, respondía con otra infracción, dibujándosele una por demás sardónica sonrisa como expresión fiel de la más ampulosa de las venganzas… Llegando a la multa número diez…

Llegando a la diez tan llana como simplemente, con tono de voz mesurado y  alegrón, le dije: “¡¡¡Suerte mi generalazo, me voy porque llegó mi autobús..!!!”

Así, con franqueza inusitada y la ironía toda a flor de piel, vale la reflexión del protagonista de la anécdota cuando con honestidad galopante reconoce que…  “Que desde que me convertí en jubilado, con la importancia de la edad que ya tengo, intentar a toda costa pensar, reflexionar, meditar y recurrir a mi sentido de creatividad es inquietud por llegar a conseguir lo que muchos en mi situación no logran y que no es otra cosa que divertirme un poco…

Y…  PENSÁNDOLO BIEN.

Y…  PENSÁNDOLO BIEN, vale también, —y hágalo paciente lector que mis letras sigue—, cavilar, meditar y reflexionar que…  Que si bien la ociosidad es la madre de una vida padre…  Y no como los que creen que es la progenitora “de todos los vicios”, otros hay que…  Que consideran que el aburrimiento es el padre de la jubilación…

¿Usted lo cree...?

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