Ideas | La lucha de Volkswagen por conquistar el Everest Por: Sergio Aguirre 11 de junio de 2011 - 02:00 hs La lucha de Volkswagen por conquistar el Everest Ya está dicho y repetido a al hartazgo que la marca alemana Volkswagen quiere ser el número uno del mundo en 2018. Lo que no se sabe realmente es cómo pretenden conseguirlo, cuál es su estrategia para llegar a la cima de esa más alta montaña del mundo automotor. Esto se va revelando poco a poco, en la medida que vemos algunos movimientos, podemos predecir otros. Mejor dicho, podemos especular sobre qué podría ser el soporte que los haga llegar a esa ambiciosa meta. Obviamente aumentar su producción es uno de los caminos. En este momento, Volkswagen vive una situación similar a la que vivía Toyota hace cerca de cinco años, que es el “buen problema” de tener más gente que quiere sus autos que lo que su capacidad e producción es capaz de hacerlos. Para Toyota esto representó un gran problema. Porque en su hambre por rebasar a General Motors, la empresa nipona se preocupó más por crecer que por cuidar su mayor fortaleza, el motivo por el cual todos querían tener un Toyota: la calidad de sus productos. La prisa por crecer afectó muchos departamentos, entre ellos el de compras, que resultó en graves problemas como el llamado a revisión de más de 11 millones de vehículos entre el final de 2009 y comienzos de 2010. A esto sumamos la baja de producción causada por el tsunami y vemos por qué Toyota “disfrutó” por tan poco tiempo el primer lugar mundial, que en abril ya estaba de nuevo en manos de GM, con VW en segundo lugar. Hay que aprender de sí y de los demás Volkswagen debe hacer lo que Toyota no supo, aprender sobre un ejemplo, una clase de cómo no hacer las cosas. Una de las estrategias de Volkswagen para aumentar sus ventas en el mercado es hacer productos específicos para mercados importantes, como son Europa, Japón, Estados Unidos, China e India. Un ejemplo es el nuevo Passat, que tradicionalmente había sido un auto europeo, exportado a otros países, aunque hubo excepciones como el Passat brasileño de los años 70. El nuevo Passat es un auto que pretende caer de lleno en el gusto del comprador estadounidense de sedanes. Es mayor que el europeo, menos sofisticado que el europeo, con menos equipo que el del Viejo Continente, pero que por todo esto, más el hecho de que fabrica en la zona del dólar y no del euro, cuesta menos que su contraparte alemana. El nuevo Passat busca, en otras palabras, conquistar el comprador de autos como el Honda Accord, el Toyota Camry, el Nissan Altima y el Ford Fusion, por nombrar sólo sus principales rivales. Pero el nuevo Passat es sólo una pieza del rompecabezas. Otra mayor y más importante es la planta donde es fabricado, en Chattanooga, Tennessee. Esa fábrica, más limpia que muchos hospitales, se prepara para producir la impresionante cantidad de 800 mil vehículos por año. Ahí se hará, por ejemplo, el Golf de séptima generación, lo que es una buena noticia para los mexicanos, porque significa que el auto volverá a ser vendido en nuestro país. Más producción puede no ser suficiente Pero sólo aumentar la producción puede no ser suficiente para que Volkswagen crezca lo que pretende crecer. Por ello, hay otras estrategias. Algunas de ellas son declaradas, como el interés por comprar a la japonesa Suzuki. Otras fueron igualmente mencionadas, como al voluntad de hacerse de Alfa Romeo, aunque Sergio Marchione ya dijo que Alfa no está en venta. ¿Qué tal, si y por supuesto estoy sólo especulando en este momento el interés por Suzuki y Alfa Romeo es sólo una cortina de humo? Porque hay otras empresas que no pasan por un buen momento financiero y bien podrían estar en la mira de VW. Me refiero específicamente a Mitsubishi. El fabricante nipón no vive uno de sus mejores momentos. No tiene dinero para nuevos proyectos. Incluso algunos antiguos, como la evolución del sedán Galant, están en el cajón aún cuando el concepto de su siguiente generación fue presentado en el salón de Tokio de 2007. Hacerse de una nueva marca, con volumen suficiente para darle el empuje que necesitan para ser el mayor fabricante de vehículos del planeta, puede ser justo lo que necesita VW y la marca lo sabe. Comprar un fabricante que se ubica en una región donde VW no es precisamente fuerte, como Japón, resulta aún más atractivo. ¿Puede ser Suzuki? Por supuesto. Pero que nadie quede sorprendido si en lugar de comprar a Suzuki, o además de comprar a Suzuki, los alemanes también se hagan de Mitsubishi. Al final, el camino hacia el “Everest automotor” tiene muchas variables, algunos sobre las cuales, hasta ahora, sólo podemos especular. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones