Domingo, 23 de Junio 2024

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La inhumanidad actual

Por: Lourdes Bueno

La inhumanidad actual

La inhumanidad actual

Moneda política han sido las personas de la tercera edad en las últimas campañas para, como dijera Felipe Calderón, rebasar a la izquierda por la derecha. Así, está de moda en la política, para parecer mago de Oz, ofrecer programas en beneficio de los ancianos, primero de 60, luego de 70 y ahora de 65 años. Un beneficio que no es dádiva, sino obligación social para quienes desde diferentes ocupaciones han trabajado por este país. Pero a pesar de la enorme publicidad, a las personas de la tercera edad, además de sus quebrantos de salud, les esperan las raspaduras a su dignidad humana.

El Programa Pensión para Adultos Mayores, que atiende a las personas adultas mayores de 65 años en adelante y que tiene cobertura a nivel nacional, y que apoya con 525 pesos mensuales, mil 050 pesos entregados cada dos meses, nació con buenas intenciones pero estas no han permeado, por lo cual el anciano resulta humillado a través de las formas equivocadas que se han establecido para la entrega del recurso.

Porque en casi todas las instituciones públicas, en el ISSSTE, el IMSS, la Secretaría de Educación y desde luego en la Sedesol, las filas de ancianos para lograr el cobro de algún beneficio o siquiera de su ya ganada y pagada pensión se hacen cada día más largas y frecuentes.

Filas de horas, en condiciones precarias, afuera de Palacio Federal, de la Secretaría de Educación, del ISSSTE o del IMSS, donde desde la madrugada, personas que con dificultad caminan, que poco se pueden tener en pie o que enfermos deben ser acompañados por algún familiar, se multiplican sin que los responsables hagan algo para evitarlas. Por el contrario, pareciera que así logran hacer evidente que están haciéndoles  un “favor” a las personas de la tercera edad…

Nada más erróneo. Quienes autoridades hoy, sólo son asalariados del Estado Mexicano, luego de los contribuyentes de ayer, esos que hoy son puestos en fatigosas filas, que hoy son tratados con enorme falta de respeto y una pobre, muy pobre solidaridad.

Mujeres y hombres quebrantados por la edad que dieron su productividad a este país, hoy y desde instancias públicas son inhumanamente tratados para otorgarles su derecho a la protección  del Estado, uno que ya recibió sus aportaciones y que hoy les paga poco y de mala, muy mala manera.

Porque el ser pensionado, jubilado o tener que recurrir al apoyo del Programa Pensión para Adultos Mayores de la Sedesol, no quiere decir que las autoridades de esa instancia pueden avasallarlos con absoluta impunidad. Porque llegar a la tercera edad no es igual a tener anestesiada la dignidad…por el contrario, es cuando más se requiere de un trato en el que resalte el aprecio del Estado por quienes hicieron ya su parte en la construcción del país.

Nada justifica las largas filas para firmar la “sobrevivencia”,  las vueltas y vueltas para saber si ya se tiene el dinero, retrasos, esperas, burocracia empoderada e incumplimientos políticos que entorpecen la entrega de los recursos cuando es la precaria vida de los ancianos la que depende de ello.

Porque, como decía mi abuela, también los políticos, los funcionarios y los burócratas llegarán a esa edad y a pesar de sus muchas culpas, se les desea que tengan un mejor trato que esta inhumanidad actual que hoy ejercen contra los ancianos.
 

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