Los sucesos violentos que está padeciendo nuestro país en el estado de Oaxaca me han hecho pensar, en que en ocasiones somos muy rápidos para concluir opiniones que se lanzan como definitivas sin que se tenga toda la información, eso me hizo recordar aquello que Sir Arthur Conan Doyle puso en boca del inmenso Sherlock Holmes respecto de los datos con que se cuenta y las conclusiones a las que se puede llegar, que aparecen en el capítulo correspondiente y en el que explica a doctor John H, Watson la ciencia de la deducción y ante una pregunta de su cronista establece “No dispongo todavía de datos -me contestó- Es una equivocación garrafal el sentar teorías antes de disponer de todos los elementos de juicio, porque así es como éste se tuerce en un determinado sentido” y qué quiere, asi me siento respecto al conflicto que por desgracia padece aquel estado y temo que el drama que ahí me rebasa porque no considero tener elementos de juicio para emitir una opinión definitiva sobre el problema ya que simplemente se ve sumamente complejo y son demasiados factores para opinar y más que es muy fácil llegar a conclusiones simplistas.Pero ya me distraje ya que yo había establecido como tema de nuestra charla dominical algunas notas sobre Sherlock Holmes. No sé con exactitud cuántas historias del detective escribió, tengo unos 5 libros que he leído del tema y más de una vez porque sin duda es de mis favoritos y es de los autores que recomiendo a ciegas y con seguridad.Más no crea usted que es simplemente una obra literaria recomendable, no, es una obra que ha traspasado con gran importancia la vida criminal y su combate, por dar un ejemplo el Dr. Hans Gross, autor austríaco considerado por muchos el padre de la criminalística funda muchos de sus análisis en las historias de Conan Doyle, es más, ahora que se celebran los primeros escarceos de los juicios adversariales consideraría indispensable el estudio de estos textos.Tampoco crea usted que Holmes era un tipo sabihondo, no lo era, Watson narra al respecto un detalle singular al narrar “Sin embargo mi sorpresa alcanzó el punto culminante al descubrir de manera causal que desconocía la teoría de Cópernico y la composición del sistema solar. Me resultó tan extraordinaria que en pleno siglo XIX hubiese una persona civilizada que ignorase que la Tierra gira alrededor del Sol, que me dio trabajo darlo por bueno.Parece qué se ha asombrado usted -me dijo, sonriendo, al ver mi expresión de sorpresa. Pues bien: ahora que ya lo sé haré lo posible por olvidarlo.¡Por olvidarlo!Me explicaré -dijo- Yo creo que, originariamente, el cerebro de una persona es como un pequeño ático vacío en el que hay que meter el mobiliario que uno prefiera.Las gentes necias amontonan en ese ático toda la madera que encuentran a mano, y así resulta que no queda espacio para los conocimientos que podían serles útiles.”