Jueves, 09 de Octubre 2025

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Insufiencia de elementos en el diagnóstico

Por: El Informador

De tanta importancia económica es la temática que hemos venido exponiendo ante nuestros agricultores, que ya surgieron criterios diversos en reunión reciente entre técnicos aguacateros que nos visitaron procedentes de nuestro vecino estado de Michoacán, con lo que se concluye lo positivo de reuniones en las que los participantes aportan conceptos, criterios y experiencia prácticas de campo. Nos estimula pues para continuar describiendo cultivos sensibles a la insuficiencia o carencia total muchas veces, de determinados elementos.
 
Así pues para insuficiencia de cobre, la avena, el trigo, la cebada, las hierbas de olor, el lino, el cáñamo, las raíces tuberosas, el girasol, frutales en general, la mostaza, la remolacha, las leguminosas todas sean árboles o arbustos y las legumbres; para insuficiencia de zinc el frijol, la soya, el maíz, el lúpulo, la remolacha, la papa, el manzano, y desde luego los cítricos.
 
La deficiencia de nitrógeno suscita débil crecimiento, como hemos visto con frecuencia, las hojas aparecen pequeñas y muestran un color pálido verdoso, amarillo-verdoso y amarillo; la clorosis es pues parte del síntoma se manifiesta primero en las hojas adultas, comenzando por las nervaduras y los tejidos que las rodean.
 
La deficiencia de fosforo provoca la perturbación en el crecimiento y la aparición de pequeñas hoja jóvenes. Las hojas muestran un color verde oscuro y azulado, en las hojas se forman manchas violetas, rojizas y pardas, la muerte se presenta en estos órganos. La alteración de suministro de fosforo a las plantas se revela con mayor intensidad en temporadas de frio, el síntoma aparece en primer lugar en las hojas adultas inferiores.
 
Con la deficiencia de potasio se retarda el crecimiento de las plantas, los márgenes de las hojas inferiores se tornan amarillentas, después de un color pardo y mueren. En las plantas con hojas reticuladas la hoja se pone arrugada y en las de nervios longitudinales, ondulada. Se puede observar una coloración azulado-verdosa de las hojas presentándose el encamado. La deficiencia de potasio afecta en primer lugar a las hojas adultas.
 
Con deficiencia de magnesio las hojas inferiores palidecen, adquieren color verde-azul, verde amarillo y amarillento, la clorosis se inicia a partir de los márgenes foliares, abarcando los espacios intercostales, en tanto que las nervaduras permanecen intensamente verdes. En el sorgo la deficiencia de magnesio causa el color anaranjado, y en el grosellero negro y algodonero, el color purpura rojo.
 
Con insuficiencia de hierro las hojas de la cima de los árboles frutales (ojo con esto porque hay la creencia de que tal aspecto es síntoma de buena yema foliar en el aguacatero) adquieren una coloración amarilla pálida o verde pálida, resalta con claridad la red de nervaduras verdes, el crecimiento debilitado pero las hojas inferiores son normales.
 
Con deficiencia de manganeso se observa la clorosis de las hojas. Las nervaduras permanecen verdes. Debido a la poca movilidad del manganeso, los síntomas de deficiencia se manifiestan con mayor frecuencia en las hojas jóvenes. En la avena con una observación aguda se detecta el moteado gris de las hojas y en la remolacha azucarera la ictericia moteada. Entiéndase por ello un estado opaco y cetrino en la hoja.
 
El déficit de boro provoca la clorosis del apice vegetativo; a continuación sucede su obscurecimiento y muerte. La muerte del ápice vegetativo da a la planta una forma arbustiva. Con insuficiencia de boro las plantas son afectadas por la podredumbre seca sobre todo en las de raíces tuberosas, por la ictericia en la alfalfa, por la podredumbre marrón que también aparece en la coliflor, en el tabaco el secamiento del ápice, por el amujeramiento en el nabo, por la bacteriosis, se vulneran los procesos de fecundación en el lino y otros cultivos, muere el ápice vegetativo del girasol.
 
La insuficiencia de cobre provoca el retardo del crecimiento, la clorosis, la pérdida de turgor o turgencia y marchitez de las plantas, el retraso en la floración y tal vez la pérdida de la cosecha. En los cereales aparece la coloración pálida verde y el macollamiento intensivo. Con agudo déficit de cobre sucede el emblanquecimiento de los cabos de las hojas y no se desarrolla la espiga esto comúnmente la conocemos como peste blanca, en los frutales con insuficiencia de cobre se desarrolla la sequedad de las copas de los árboles.
 
Aquí queda esta descriptiva y dejamos pendiente para la próxima colaboración, al molibdeno en su deficiencia en los cultivos; este elemento llamado de traza podría considerarse “como el punto de la i”.
 
El autor es productor asesor-consultor
Correo ing.sierra@yahoo.com.mx

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