Helen Ladrón de Guevara es profesora normalista, licenciada y maestra en Historia. Reconocida como una de las bibliotecarias contemporáneas más importantes de México y la más brillante alumna de su promoción en la maestría en Library Science por la State Univesity of New York, en Albany, estudios que inició en 1969. Ha realizado investigaciones bibliotecológicas e históricas en México, España, Inglaterra y Estados Unidos. Su currículo originó que la carrera de Bibliotecóloga en la Universidad de Guafalajara (UdeG) se fundara gracias a ella. Dice que un día tuvo el misterioso presentimiento de que seria bibliotecóloga. ¿Cómo se da esto, Helen? “Suena un poco esotérico; presentimiento que se hizo realidad. Mi padre, Alberto Ladrón de Guevara, fue director de la Escuela de Filosofía y Letras; conviví en un mundo rodeada de libros, conversaciones de altura. Mi madre, Gertrudis (inglesa), química egresada de la Universidad de Chicago. Pero aquellas conversaciones de mi padre y las lecturas induciéndonos a Lucila, mi hermana, y a mí a leer a los franceses, Víctor Hugo; ingleses, Dickens; las intrigas de reyes, Luis XIV, Richeliu, Mazarino. Esa combinación de leer la historia y darle valor al libro como generador de conocimiento, entretenimiento, para desconectarte de la realidad, entrando a mundos que no vivimos, pero que debemos conocer. “Existía un convenio entre la UdeG y la State University en Nueva York , en Albany. Al no existir esa carrera en Guadalajara fui la interesada en ir. Fui la primera mujer que estudió esa carrera en el extranjero, ya existen más personas, de hecho soy la iniciadora. Regresé a la UdeG y fui directora del Sistema de Bibliotecas, anteriormente Instituto de Bibliotecas. Fundé un grupo de trabajo para formar la licenciatura (ya no existe). Ahora hay una carrera en licenciatura virtual, abriéndose a personas de varias partes del mundo, principalmente México y Sudamérica. Tuve la suerte de formar los primeros cuadros profesionales de la biblioteca aquí en el Estado. Alumnos míos, los promocioné para que hicieran una maestría organizada por la UNESCO en la Universidad de Guanajuato, citaré: maestro Sergio López Ruelas, coordinador general de Bibliotecas; Octavio Ruelas, colabora con él; maestro Javier Aguilar Ponce, lleva la biblioteca del CUCEA (Centro Universitario de Ciencas Económico Administrativas). Muy importante integrar cuadros humanos que se adecuen a las necesidades contemporáneas para resolver, organizar las bibliotecas, implementar los servicios, aprovechar la tecnología, actualmente elemento muy importante”. ¿Biblioteca? “Estoy terminando la fase de asesoría del proyecto de la nueva Biblioteca del Estado de Jalisco. Es la biblioteca pública más importante y grande de México; tuve la suerte de internacionalizar el proyecto cuando fui asesora. Existe una Federación Nacional de Asociaciones Bibliotecarias, sus siglas IFLA. Tienen dos congresos anuales, apoyándome la universidad para asistir a varios de estos congresos. En París, auspiciado por la IFLA, dentro de la agrupación de Diseños de Bibliotecas y Equipamiento, presenté por primera vez el proyecto de la Nueva Biblioteca Pública del Estado. En Berlín se presentó un cartel realizado por los diseñadores del Centro Cultural Universitario. En Johannesburgo lo volvimos a presentar con el aspecto bibliotecario, espacios que van a tener después de un plan maestro, que es el marco conceptual, filosófico y técnico que coordiné en 2001, llamado Plan Maestro de la Nueva Biblioteca del Estado de Jalisco, tenía un subtítulo ‘Centro Magno de Servicios Bibliotecarios’, ahora ‘Juan José Arreola’ para orgullo de los jaliscienses”. ¿El éxito? “Radicará en la calidad de sus colecciones, en la prestación de servicios y que esa biblioteca sea el centro y tu hogar para que por medio de los programas y actividades, esa biblioteca debe resolver problemas, con el acceso a la información y (que) esté adecuada para soluciones de problemas de la entidad. Una sociedad bien informada será la que tomará las mejores decisiones en lo económico y cultural”. Helen es sencilla, repite: “Tuve suerte”. Yo digo: “Lo que natura no dona, Salamanca no la otorga”.