Lunes, 22 de Julio 2024

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Falsificación de la realidad

Por: José Luis Cuellar de Dios

Falsificación de la realidad

Falsificación de la realidad

Quizás no sea de buen gusto que la primera colaboración de este incipiente 2014 contenga verdades que lastiman y deprimen; sin embargo, lo hago tomando en cuenta las sabias palabras que afirman que: “La verdad existe. Sólo se inventa la mentira”.

A partir de una profunda inmersión en el tema de la discapacidad se pueden medir logros y alcances, y así planear futuros. En los últimos días del olvidable 2013 —me refiero al tema de la inclusión—, el reporte de un confiable Conapred (Consejo Nacional para Prevenir la Discapacidad) dio a conocer las quejas que atendió a lo largo del año con motivo de actos de discriminación hacia cualquier sector.

Con tristeza y preocupación nos hemos enterado que las personas con algún tipo de discapacidad acumularon el mayor número de quejas —¿y así decimos que avanzamos?—. De estas quejas la mayoría se refieren a trato indigno y al no ejercicio del derecho al trabajo.

Es relativamente fácil suponer que ese “trato indigno” está generado por esas poses egotistas y clasistas que no terminan de erradicarse; por cierto, refugiándome en la alegría del pesimismo, me atrevo afirmar que nunca desaparecerán: están en nuestra naturaleza.

Si damos por olvidados los resultados del año pasado, y peor aún, lanzamos campanas al viento en lo que se refiere a los logros alcanzados en los programas contra la discriminación, estaremos apostándole a la desmemoria con el riesgo de caer en el cinismo; presumiremos de avances que sólo son apariencias y falsos humanitarismos.

La verdadera valoración de alcances de metas y su solidez sólo es válida cuando se aprende a distinguir entre constancia y oportunismo. Muchos son los casos que se dieron en el pasado 2013 en los que se manifiestan en voz alta los eventos filantrópicos en pos de reconocimientos personales o de grupos que bordean el exhibicionismo. Ante este fenómeno, por cierto aceptado por muchos que invocan el maquiavélico principio de “el fin justifica los medios”, habrá que recordar que la verdadera convicción altruista consiste en poner el bienestar de ellos antes que el propio.

Para muchas de las personas con discapacidad las fiestas recién celebradas estuvieron matizadas por la nostalgia y su inseparable compañera la tristeza; son vidas, muchas de ellas, marcadas por el abandono.

Los mejores deseos para este 2014, en lo que se refiere al colectivo de la discapacidad, deben estar cimentados en la mesura, recogimiento y sensibilidad, lo que permitirá descubrir las virtudes y logros de esas maravillosas personas.

Es deseo común que desparezcan la violencia, injusticia, corrupción, impunidad, ignorancia, crueldad, explotación, pero también común debe ser la fe en la solidaridad, como el mejor camino para la redención social. Amén de los amenes.
 

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