Estimados lectores, ¿me permiten que con esta colaboración les estimule un poco la imaginación y la fantasía?, para ello, apartándonos un poco del terreno científico, situémonos en el siglo XVIII es decir en el ayer o sea en el año 1768; hace apenas 244 años cuando el Jesuita Victoriano Arnes, fundador de la misión de Santa María en la Península de Baja California, en México vio lo que más tarde escribiera el también misionero Miguel del Barco en su libro “Historia Natural y crónica de la antigua California” en relación a un hecho que llamó poderosamente la atención el cual describió con estas palabras. “El pez más raro, que en esta misma costa algunas veces se ha visto, es el que llaman pez mulier o nereides. En uno de sus viajes, halló en la playa a 31 grados de latitud uno de estos peces ya muerto y seco y lo describió de esta manera: “El pez mulier tiene la figura de una mujer de medio cuerpo arriba; y de pescado común de medio cuerpo abajo. Como lo hallamos seco y aplastado como un bacalao, no se pudo hacer mucha anatomía, no obstante, aparecía la cara, cuello, hombros y pecho blanco, como si llevara una cotilla, y tuviera descubiertos los pechos, aunque no me acuerdo si se distinguían los pezones. Lo demás estaba cubierto de escamas, y remataba en cola como otros peces su grandor seria de dos palmos, y a proporción de ancho, a semejanza del bacalao, no se descubrían brazos ni cabello. . . .aun estando seco, se distinguían las facciones de rostro humano, se puede inferir que estando este pez fresco y vivo las representaran con mucha mayor propiedad y principalmente los pechos; cuando se sabe que, la mucha ancianidad o muy prolija enfermedad consume y deshace los de las mujeres aun vivas. ¿Cómo la ve sorprendido lector? ¿serian o no serian restos de las míticas sirenas que desde hace más de 3,000 años se dice que existen en los mares del mundo? Sobre todo en pueblos y mares como los de la Grecia antigua en Europa donde dícese que los marinos escuchaban sus cantos. Antes de continuar conviene destacar que el Jesuita Miguel del Barco a través de la historia se ha distinguido, entre otras muchas cualidades por su característico sentido de observación lo que hace que sus descripciones de lo que vio sean hechos con una precisión asombrosa como a continuación veremos cuando describe a los animales que abundaban en la Península. El zorrillo “Es un animalito bastante peludo lleno de listas blancas y negras en el lomo y costados... “No se dejan ver de día o es caso raro, de noche salen a buscar su alimento”. Cuando se asustan o tienen miedo levantan derechamente en lo alto la cola”... “Su principal arma para defenderse de sus enemigos y aun para ofenderlo, es un fetor intensísimo, que despide de si cuando s e ven en los mayores aprietos”. “Si un zorrillo se ve muy acosado de un perro cuando este va ya a echarle sus dientes despide el zorrillo oportunamente su arma y es tan fuerte que el perro como aturdido con ese fetor infernal, prontamente se retira, sacudiendo el hocico y respirando fuerte en ademán de quien dice: ¡esto no se puede aguantar! Pacientes lectores espero que este articulo no les haya causado ese efecto, por ese aquí lo terminamos.