Un dueto que asusta a muchos. Un par de emociones que pueden llegar a torturar, terriblemente, a cualquier mente, de cualquier nivel y en cualquier momento. Todos los niños, en alguna parte de su crecimiento, se topan con las dos y sin duda tienen que vivir el sufrimiento transitorio que se siente por dejarlas consentir en su conciencia.Llegarse a sentir abandonado por los padres es un profundo sentimiento de pérdida y de soledad, golpea lo más profundo de la seguridad en sí mismo y hace tambalear las fibras más endebles de toda la existencia. Es la sensación que teme un niño de perderse en una plaza y no encontrar a sus padres. Es un trago amargo del que nadie se escapa. Por lo que es indispensable que los adultos sepamos enseñarles las herramientas necesarias para que las puedan enfrentar con valentía y carácter. Pues de lo contrario los cimientos de la mente nacen frágiles y endebles, propensos a la tristeza y a la desolación, caldo de cultivo para que en un futuro se aniden las semillas de muchas de las adicciones.El alcohólico en el fondo sufre de soledad y se aterra de vivir en el abandono, es por eso que se hace un ser muy dependiente y busca amarrarse a grupos de personas para sentirse acompañado. Y claro, la bebida es su mejor compañía y el anestésico exacto para adormilar sus agobios y angustias.Aunque parezca extraño, pero todos estamos solos, debemos de aprender muy pronto a vivir con nosotros mismos y a no abrigar el miedo a estarlo. El mejor amigo de uno es uno mismo. Por eso hay que ayudar al niño a que aprenda a estar bien consigo mismo, a que disfrute de estar solo y a que no se aferre a los demás.Suceden muchas separaciones de los seres queridos todos los días de nuestra vida, y por ello no hay que dejar que se transformen en sentimientos de abandono. Alejarse o despedirse de alguien, no es abandono y descuido, eso genera culpa y sentimientos conflictivos. Vivamos con más optimismo y aprendamos a vivir con la sabiduría de gozar de nuestra soledad y a no temerle. Ni abandonas ni eres abandonado, sólo son despedidas, pronto nos volveremos a ver. Mientras tanto no sufras.