Ideas | Emilio García Riera: a diez años Por: El Informador 21 de octubre de 2012 - 02:00 hs El 11 de octubre se cumplieron diez años de la muerte de Emilio García Riera. Desde mediados de los ochenta había vivido en Guadalajara, donde desplegó su incansable trabajo: reescribió la mastodóntica Historia documental del cine mexicano, dirigió un centro de estudios, trató de formar gente que continuara su revisión crítica del cine nacional y mundial, estimuló vocaciones fílmicas, trajo a montones de gente importante relacionada con el mundo cinematográfico y publicó muchísimas cosas. También hizo grandes amigos y escribió su mejor libro, que más de dos décadas después sigue conservando su frescura. En 1990 Cal y arena publicó El cine es mejor que la vida, un libro irremediable y gozosamente autobiográfico (aunque el autor negara que lo fuera) que logra acercar al lector al personaje único que fue Emilio García Riera. Los grandes testigos del siglo son los grandes nostálgicos. La “nostalgia automática y prematura” que aquejaba a García Riera desde la infancia tiene la virtud de devolvernos un temps perdu enormemente entrañable y sabroso (como una magdalena remojada en la “artera cuba libre” de su adolescencia capitalina de los cuarenta, diría quizás el autor, que de repente no desdeñaba las citas cultas para desconcertar al personal). El repaso a la vez divertido y nostálgico de su propia historia basta para dar una idea del gran lector que fue y cómo supo reflejarlo en su escritura: los sentimientos se explayan, pero siempre con la rienda tensa de un pudor cuidadoso. Confiesa que fue “un niño sentimental, lo que no me escandaliza: a ese sentimental puede uno cargarlo toda la vida, pero se debe aprender con la edad no a desconocerlo, sino a ponerlo en su lugar para que no joda”. Así como el buen cine guarda selectivamente lo que vale la pena, también la buena literatura. Aun si El cine es mejor que la vida no hubera ganado el Villaurrutia el año de su publicación, García Riera seguiría siendo un escritor estupendo y nunca mejor que en este libro. No pierde el tiempo en recriminaciones, amarguras ni lamentos y tiñe de amabilidad los recuerdos. Tras enunciar su propósito de “desprestigiar a la vida o a la realidad”, se lanza a defender una visión lúcida, antisolemne y anárquica (“sin nonsense –afirma– la vida no tiene sentido”). Prologado por su cercanísimo amigo Álvaro Mutis, El cine es mejor que la vida es también un repaso de buena parte de la historia de México en el siglo XX, de muchos de sus protagonistas, y de las grandes amistades que García Riera supo cultivar como pocos. En el programa de esta inminente pero ya desafortunada edición de la FIL no se ve ninguna mención del nombre de Emilio García Riera. Pero con o sin homenajes, a diez años de su muerte su figura aparece cada vez más admirable, grande y digna sobre un trasfondo más bien desolador. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones