Por: Eduardo EscotoEl pianista húngaro Gergely Bogányi (1974) es un viejo conocido del entorno musical tapatío, sobre todo a raíz de sus profusas participaciones en diferentes ediciones del Festival Cultural de Mayo. Cabe recordar las series integrales de la obra de Chopin o de las sonatas de Beethoven que ha presentado en la capital jalisciense.Pues bien, el pasado 21 de enero se llevó a cabo en la ciudad de Budapest la presentación del piano Bogányi, instrumento concebido por el propio artista y desarrollado por un equipo de ingenieros, diseñadores, técnicos y constructores de pianos que se sumaron a un proyecto que se extendió por más de 10 años y que contó con el apoyo del gobierno húngaro.El deseo de Bogányi era conseguir un sonido “de calidad excepcional lo más claro y robusto posible”, según escribe el pianista en el sitio web oficial del proyecto: www.boganyi-piano.comEl diseño externo del piano es bastante interesante y a él habría que referirse como una reinterpretación funcionalista antes que calificarlo erróneamente de futurista, pues según Bogányi, sus formas orgánicas son más abiertas (el piano está soportado únicamente sobre dos piernas) y tienen como finalidad mejorar la proyección del sonido hacia el auditorio.Al interior predomina el empleo de materiales como la fibra de carbono, con el cual está fabricada la propia tapa armónica. Además de las modificaciones que esto inflige al sonido, las afectaciones a la humedad o temperatura ambientales se reducen por completo, con lo que se mejoraría la estabilidad del sonido. En general, prácticamente todos los sistemas y componentes del piano fueron rediseñados.Bogányi (de nuevo en el sitio web del instrumento) ve este proyecto como una continuación del trabajo realizado por su compatriota Lajos Beregszászy (1817-1891), constructor de pianos responsable de diversas innovaciones organológicas que llevaron a la obtención de la sonoridad propia del piano moderno.Hablar del piano es referirse a un instrumento musical cuyo desarrollo aparece como algo ya resuelto, así que parece lógico que acciones contundentes que buscan contribuir a su evolución provengan de anhelos gestados individualmente y no del seno de las marcas de fabricantes ya consolidadas.De momento es difícil saber la repercusión que tendrá el piano Bogányi, puesto que antes habrá de darse un proceso de valoración que apenas comienza. Sin embargo, dada la seriedad del trabajo y sus efectos sonoros, cabe esperar que, al menos en parte, las innovaciones propuestas lleguen a ser tomadas en cuenta por terceros, de forma que la idea del artista húngaro termine aportando a la historia del desarrollo del piano.