Ideas | El beneficio de la duda Por: Celso Rodríguez González 12 de septiembre de 2011 - 02:00 hs Estamos a un mes y dos días para que dé inicio la edición de los Juegos Panamericanos en Guadalajara, un evento deportivo que sirve de marco para una serie de reflexiones que deben aquilatarse por todos los mexicanos, pero especialmente por los jaliscienses. Guadalajara es, sin duda alguna, una de las ciudades pilares de la nación; su representatividad de lo simbólico del país, su importancia social, política y productiva aunado a su infraestructura fueron factores determinantes que motivaron al comité organizador para otorgarle la sede de este encuentro deportivo continental, que por sus características y dimensiones trasciende lo meramente deportivo. La competencia para lograr ser anfitriones no fue para nada fácil. Los países interesados pujaron fuerte y realizaron amplios ejercicios de acercamiento con el comité y con los miembros con derecho a votar la designación, sin embargo, el compromiso asumido por Guadalajara inclinó la balanza para la capital tapatía, cuna de la mexicanidad. El proceso de revisión, adecuación y consolidación de las instalaciones deportivas y las accesorias llevó también una ruta complicada que finalmente ha sido salvada, y según los últimos reportes dados a conocer en los medios de comunicación y la comisión supervisora, la realización de los Juegos está garantizada, en tiempo y forma. Las instalaciones deportivas de la ciudad antes de la designación como sede no eran malas, de hecho su número y óptimo estado fue fundamental para lograr la sede, pero el esfuerzo que se ha hecho para modernizar las existentes, adecuarlas en su capacidad y remozarlas es muy destacable, pero llama también la atención de propios y extraños que los nuevos escenarios construidos especialmente para el evento, cumplan con los estándares internacionales de calidad y poseen alta tecnología de punta que les ha valido ser reconocidos como los mejores en el país y gran parte de Latinoamérica. Lo mejor es que esta moderna infraestructura deportiva de primer mundo pasará a formar parte de todos los jaliscienses, para ser aprovechada por toda la comunidad; lo que fortalecerá aún más la promoción de la práctica del deporte de alto nivel, para mantener por un lado la hegemonía que tiene la Entidad en materia deportiva de muchos años ya a nivel nacional, y por otra parte captar la atención en acciones recreativas de los niños y jóvenes jaliscienses evitando en gran medida que caigan en el consumo de drogas y la delincuencia. Un beneficio más claro todavía es la derrama económica que este evento provocará en la economía del Estado, las diferentes cámaras productivas, industriales y de servicios han mostrado su beneplácito por la realización de los Juegos, toda vez que el aumento en sus ingresos y la generación de empleos es un excelente aliciente para aligerar la cuesta que en algunos negocios se sufre en ésta temporada del año, sin dejar de reconocer la fuerte inversión que se ha realizado desde hace muchos meses con los preparativos para la construcción de los domos deportivos. Quizá pueda significar para algunos, según lo han expresado, un gasto millonario excesivo, pero aquí cabe muy bien la reflexión acerca de la conformación y fisonomía de nuestras ciudades medias y pequeñas, donde en su mayoría son otras generaciones muy anteriores las que dejaron las obras que hoy son funcionales y nos dan identidad, porque en su momento hubo una idea visionaria y la voluntad política para darles continuidad y concretarlas en procesos que llevaron inclusive décadas de esfuerzos e inversión. En este caso, por el sentido y objeto de las obras, el Gobierno actual creo que merece un amplio reconocimiento por el esfuerzo alcanzado, y de quienes aún no están muy convencidos, por lo menos el beneficio de la duda. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones