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Viernes, 24 de Noviembre 2017

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El Zapotillo: despojo y jugosos negocios privados

El Zapotillo: despojo y jugosos negocios privados

El Zapotillo: despojo y jugosos negocios privados

El megaproyecto hidráulico de la presa El Zapotillo es un desastre y está a punto de desmoronarse. Pero entre tanto, y sin haber abastecido ni una sola gota de agua, nos está costando miles de millones de pesos a los mexicanos, lo que revela las verdaderas intenciones detrás de este proyecto: grandes negocios para empresas constructoras y administradoras privadas del agua, con el pretexto de llevar el vital líquido a poblaciones urbanas.

El desastre de El Zapotillo crece semana a semana. En esta semana ocurrió lo siguiente: 1) la confirmación de la crisis de la empresa española Abengoa a quien el gobierno federal concesionó la construcción del acueducto de El Zapotillo a León, y el manejo privado del agua de la cuenca del río Verde durante 25 años. 2) Que el precio de todo el megaproyecto (tanto construcción de la presa, como dinero público invertido en el acueducto) ha pasado de 10,037 millones de pesos (mdp) a 27,253 md, es decir (reportaje de Jesusa Cervantes, en la revista Proceso).

3) Que si Jalisco quiere agua de El Zapotillo, en el caso de termine su construcción, se tienen qué invertir 9,743 mdp en “obras complementarias”, según informó Héctor Pérez Partida, titular de la Secretaría de Planeación Administración y Finanzas (Sepaf) (El Informador, 30 agosto 2017).

A estas informaciones más de índole económica, hay qué añadir la visita de funcionarios de Naciones Unidas a Temacapulín y su impedimento de visitar a pobladores de Acasico y Palmarejo.

Todo esto revela que existe un nudo de despojos y conflictos políticos implicados en el megaproyecto hidráulico presa El Zapotillo-trasvase a León: 1) Por un lado, el despojo y desplazamiento de tres pueblos por la construcción de la presa El Zapotillo; 2) el despojo del agua de una cuenca (Río verde de Los Altos) a otra (León) mediante el trasvase; 3) la privatización del agua al concesionarla a una empresa por 25 años; y, 4) la privatización del agua no para consumo humano (como pretenden justificar los gobiernos) sino para fines de grandes negocios capitalistas (automotrices, industriales, mineros en el bajío guanajuatense).

El megaproyecto hidráulico El Zapotillo (sin estar terminado) ha costado 27,253 mdp, de los cuales Banobras aportó 2,626 mdp a fondo perdido para la construcción del acueducto; 1,436 mdp pagados como indemnización por el gobierno federal a las empresas La Peninsular, Hermes y FCC (antes española y ahora de Carlos Slim) al detenerse las obras de construcción de la presa; 604 mdp del fondo de pensiones de los trabajadores de Jalisco invertidos en Abengoa, y cientos de millones de pesos del Sapal de León a Abengoa. Y habría qué añadir 9,743 mdp que Jalisco tendría que invertir en obras adicionales. Hablamos de una obra que podría costar más de 40 mil mdp a los contribuyentes, y todo para privatizar el agua.

Esto demuestra que los megaproyectos de infraestructura (agua en este caso) son en sí mismos grandes negocios, incluso mucho antes de que generan algún servicio o resultado para la población. Son dinámicas de acumulación de capital que despojan, desplazan, crean devastación ambiental, y privatización bienes comunes. Por eso El Zapotillo debe ser cancelado.

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