Ideas | El Cristo trasnochador Por: Adolfo Martínez López 5 de septiembre de 2011 - 02:00 hs Como manifestación significativa de su religiosidad en México tenemos abundancia de Cristos; en cada ciudad, en cada pueblo o ranchería se venera a un crucificado como ”El hijo de Dios hecho hombre” por eso en esta colaboración hablaré de algunos de ellos que por su importancia son venerados a pesar de que algunos son de madera, de yeso, de barro o de pasta de caña de maíz, que por la fe y la imaginación se convirtieron en Cristos crucificados como los vio Fray Toribio de Motolinia en la conquista de México y de ellos dijo: “Porque tenían muchos dioses de piedra y de palo y de barro, y los hacían también de masa y semillas, unos como figuras de obispos con sus mitras… unos tenían figuras de hombres, y otros de mujeres”. En algunos pueblos se tejieron leyendas al hablar de Cristo como a continuación veremos: El Cristo trasnochador. En la Península de Yucatán, México se encuentra el pueblo de Hunucmac (que en Maya significa “El agua que suena como canto de paloma”), está situado a 30 kilómetros de Mérida, y en él se encuentra el exconvento e iglesia de San Felipe de Jesús construido en el Siglo XVI, en ella está en el altar el Cristo que nos ocupa pero cuentase que originalmente se encontraba en el pueblo de Sisal, pueblo retirado 30 kilómetros de Hunucmac donde se encuentra actualmente y es venerado pero parece que al igual que a los vecinos de Sisal, al Cristo tampoco le gustó mucho el cambio y extrañaba a sus fieles Sisalences y por eso de ahí surgió la leyenda que hoy les narro y que conocí cuando visité el pueblo. “Un día, el sacristán de la parroquia, notó algo extraño en ella. Encontró arena regada en el piso del templo a pesar de que un día antes había limpiado perfectamente, incluyendo el piso pero al suceso no le dio importancia, sin embargo en los siguientes días volvió a encontrar arena regada en el piso y fue cuando le dio en que pensar, pero se fijó que la mayor cantidad de arena se encontraba siempre acumulada debajo de los pies del crucificado y al revisar cuidadosamente encontró que entre los dedos y en la planta de los pies del Cristo había arena y tenía grandes ampollas como si hubiera caminado mucho, por lo que entendieron así que lo que realmente sucedía era que el Cristo viajaba por las noches a Sisal, a orillas del mar, se quedaba un rato acompañando a sus feligreses que extrañaba y antes de amanecer se regresaba a Hunucmac, por eso regresaba con arena y todo ampollado, quizá por tanto caminar los 30 kilómetros que separan a ambos pueblos, y desde entonces a este Cristo se le conoce en toda la Península Yucateca con el nombre de “El Cristo de las ampollas” siendo el mismo al que en este artículo yo llamo “El Cristo Trasnochador”. Para una mayor comprensión de mis amables amigos que me leen debo decirles que la palabra “Cristo” viene del latín “Cristus” que significa: El ungido, el hijo de Dios hecho hombre, pero al ser este clavado en la cruz se convirtió en crucificado o sea, “Cristo en la Cruz” o “Imagen de Jesús Crucificado”. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones