Martes, 18 de Junio 2024

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Por: El Informador

Por: Eduardo Escoto

El sitio de Internet bachtrack.com es el más grande portal de búsqueda de información sobre conciertos, reseñas, cursos y demás eventos relacionados con la música formal, la ópera y la danza en el mundo.

Para iniciar el año, sus creadores han realizado un balance estadístico de la actividad musical a nivel internacional, de acuerdo con las 22,197 actividades que registraron durante 2013.

Entre los resultados presentados aparece que las tres orquestas más activas durante el año pasado son estadounidenses: la Sinfónica de San Francisco, la Filarmónica de Nueva York y la Sinfónica de Chicago, con 146, 141 y 128 presentaciones, respectivamente.

La lista de los directores de orquesta más ocupados del año la encabeza el ruso Valeri Gérgiev. Por cierto, la primera mujer en figurar en esa clasificación es la norteamericana Marin Alsop, en el lugar 70, siendo además la única batuta femenina que se encuentra entre los primeros 100 puestos.

El ejercicio estadístico permite advertir que la gran mayoría de la música interpretada a nivel mundial en 2013 pertenece al Romanticismo y al siglo XX, mientras que la música antigua y la contemporánea son las menos atendidas.

Mozart, Beethoven y Bach fueron por un amplio margen los compositores más abordados, mientras que de los autores que trabajaron ya entrado el siglo XX, sólo Britten, Debussy, Ravel y Stravinsky se encuentran entre los 20 primeros.

Por su parte, el compositor en activo que ocupa el lugar más alto en este conteo es Arvo Pärt, en el 38, seguido de John Williams, en el 78. A su vez, la primera compositora en aparecer en la clasificación es Clara Schumann, en el sitio 182.

Entre las numerosas consideraciones que pueden surgir de estas estadísticas resulta notorio el estrecho horizonte de compositores y periodos del que se extraen los repertorios elegidos, tendencia que no ha sufrido grandes cambios recientemente, según los datos del mismo portal.

Llama la atención que a pesar de lo mucho que es tomado en cuenta, el siglo XX como periodo musical esté representado mayoritariamente por sólo cuatro compositores y que estos sean curiosamente aquellos cuyo trabajo tiene más que ver con un verdadero progreso musical que con la ruptura propuesta por las vanguardias y otros movimientos.

Esta inclinación preferencial se manifiesta igualmente con los compositores en activo, considerando que la mayor parte de la música de Pärt se desarrolla en un lenguaje tonal y que el trabajo de Williams tiene más que ver con el lenguaje post-romántico.

Eso indicaría que las rupturas que marcaron el transcurso del quehacer musical durante el siglo XX podrían quedar pronto históricamente aisladas, zanjándose con una música nueva que no apunte a la construcción de utopías y que tampoco recele del uso de la tonalidad, despojándola del oprobio con que se intentó cubrirle hasta hace muy poco.

Pareciera inminente la reanudación sensata de un discurso cultural interrumpido en su cauce luego de la violenta irrupción de la modernidad, la polarización política, dos guerras mundiales y la imposición del libre mercado.

Puede apreciarse también que la música formal, con toda su riqueza cultural, puede llegar a verse anquilosada, encontrando cada vez más sesgada su difusión, perdiendo el dinamismo y la diversidad que requiere como proceso cultural.

Esto resulta inaceptable, toda vez que la diversidad que hoy se le coarta es uno de sus rasgos inherentes, por lo que no puede consentirse más el estatismo, debiendo plantearse, aún desde nuestro entorno más cercano, un cambio de actitud al respecto.
 

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