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Martes, 21 de Noviembre 2017

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¡Cuidado con desilusionarte de tus hijos!

¡Cuidado con desilusionarte de tus hijos!

¡Cuidado con desilusionarte de tus hijos!

Me he topado con padres de familia que al enterarse de que su hijo fuma mariguana, se deprimen y se sienten decepcionados.

    Llegan a sentir como si los defraudaran, con semejante conducta, y la miran como una grave desobediencia y afrenta a sus ilusiones de tener un hijo ejemplar.

    Ciertamente la tristeza se combina con enojo. Aparece una sensación de culpa, porque en el fondo se echa la responsabilidad a la manera de educar, y por ello el haber provocado que el hijo falle.

    La sensación de tener un hijo mariguano o adicto, puede hacer sentir al padre que él ha fallado, y que el hijo se ha “echado a perder”. Como si se frustrara el plan de vida y el orgullo de tener un hijo, que lo hiciera sentir un padre exitoso.

    Es esa sensación de fracaso la que se apodera de la mente del padre, y no lo deja dormir en paz, ha perdido a un hijo. Pues además de ser adicto, ha sido un mentiroso y seguramente será un perdedor en la vida.

    Algunos no encuentran  otro recurso más que el castigo, y así la ira danza en el hogar con actitudes de desprecio.

    La voz interna repite una y otra vez:  “yo que tanto me he esforzado, le he dado todo lo que he podido y este desgraciado me responde de esta manera. Su única responsabilidad era estudiar y acaba por juntarse con malas amistades y echar a perder su vida de esa manera”.

    De aquí que muchos padres frustrados, enojados, tristes y desilusionados elijan y consientan que hay que llevarlos a centros o clínicas de rehabilitación, en donde se acaban por convertir en unos lugares de castigo velado.

    El remedio más inmediato es que el hijo sufra las consecuencias de portarse mal y hay que castigarlo. Y si para quitarse el vicio adictivo, tiene que irse un tiempo a una lugar así, no importa. Pero que enderece el camino.

    De cualquier manera, ya no merece mi cariño, mi respeto, me ha desilusionado.

    Ante un hijo adicto, hay que saber comportarse de una manera más madura y no caer tan fácil en la tentación de desilusionarse y deprimirse. Hay que mostrar más AMOR y enfrentar el problema de una forma más profesional e inteligente.

 

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