Viernes, 10 de Octubre 2025

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Cuando el “Hijo del Viento” sopló fuerte aquí

Por: El Informador

Por Emilio Fernando Alonso

Hace algunos años, una tarde de verano, mi compañero y amigo Fernando Ibarra Rivas, con quién compartíamos la responsabilidad de editar la sección deportiva de EL INFORMADOR, entró apresurado a  la  oficina en la redacción de nuestro periódico y me dijo “Emiliano, vente rápido conmigo, que vamos a entrevistar a Carl Lewis”.

Tomé mi libreta de apuntes y una pequeña grabadora para salir volando a la casa del escultor tapatío Diego Martínez Negrete, donde se encontraba el gran atleta estadounidense, quien había venido a Guadalajara para que el artista tapatío, le hiciera unos moldes de sus piernas y brazos, así como de su cara, que servirían como base para la escultura que le había encargado la Universidad de Houston, donde Lewis había estudiado, entrenado y representado a su casa de estudios en competencias atléticas de los Estados Unidos con gran éxito.

La entrevista la realizamos en el  patio de la casa del escultor, que le servía también como taller para hacer sus creaciones. Carl Lewis nacido el 1 de julio de 1961, en Birmingham, Alabama. Vino acompañado por su hermana Carole: mujer alta, fuerte, guapa, atlética, que también representó a su país en pruebas de campo en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84 y quien parecía disfrutar más el momento, pues siempre estuvo atenta y sonriente a nuestras preguntas y a las respuestas de su famoso hermano, ganador de medalla de oro en los 100 y 200 metros planos de atletismo, así como salto de longitud en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84, acumulando en su carrera, que abarcó tres Juegos Olímpicos (84, 88 Seúl, Corea del Sur y 92 en Barcelona) 10 medallas, nueve de ellas de oro.

Ahí descubrimos un “Hijo del Viento” (mote con que mi amigo, el periodista David Faitelson bautizó a Carl Lewis, por su gran velocidad y la altura que tomaba en el salto de longitud) muy humano, sensible y recordando a su primer mentor en el atletismo, un profesor nacido en los Estados Unidos, de nombre Tom Téllez, de origen mexicano, quién guió sus primeros pasos en el deporte de alta competencia en la Universidad de Houston.

Lewis confesó que una de sus medallas de oro la colocó en el ataúd de su padre fallecido y el recuerdo hizo que un par de lágrimas resbalaran por sus mejillas, ante lo cual, Carole, su hermana, siempre atenta a lo que acontecía en esta entrevista, le acercó una toalla y lo abrazó con gran cariño, escena que nos conmovió a los ahí presentes, que guardamos un respetuoso silencio ante el recuerdo doloroso para el gran campeón olímpico.

Un fuerte abrazo y apretón de manos selló la entrevista y terminó nuestra visita al taller del escultor tapatío, con la promesa de hacerle llegar un ejemplar del periódico al día siguiente, cuando saldría publicada su charla con los representantes de EL INFORMADOR.

Al regresar a la redacción del periódico, solicitamos la ayuda del experimentado Armando Pujol, buen periodista cubano, avecindado en Guadalajara desde pequeño, quién dio forma y fondo al material que habíamos traído tras la charla con el “Hijo del Viento”.

La gran satisfacción fue ver al día siguiente publicada en primera plana de nuestro periódico una nota con Carl Lewis, que sacudió el medio periodístico de Guadalajara e inclusive nacional, pues al hacerse pública la presencia del campeón olímpico estadounidense en nuestra ciudad, comenzamos a recibir peticiones de enviar la nota a diferentes medios impresos del país, y solicitudes de prestar la grabación conseguida a diferentes medios radiofónicos, y televisivos, y es que el “Hijo del Viento” sopló fuerte en Guadalajara, pues no todos los días se tiene la presencia y posibilidad de charlar con una celebridad de ese calibre.

Por cierto, la estatua de Carl Lewis, hecha en la casa-taller del escultor tapatío Diego Martínez Negrete adorna altiva el Campus de la Universidad de Houston y aún en bronce parece resaltar el lado humano que una tarde de verano tapatío nos mostró a los cuatro testigos presenciales de ese momento: su hermana Carole, Diego Martínez Negrete, Fernando Ibarra Rivas y un servidor.

Un momento inolvidable e imborrable de los muchos que he vivido en mi carrera como periodista deportivo. Esa ocasión con el “Hijo del Viento”, Carl Lewis, como principal protagonista.

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