Jueves, 09 de Octubre 2025

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

Bertha Padilla de Pérez, Mi Gran Esperanza

Por: Maya Navarro de Lemus

Bertha Padilla de Pérez, Mi Gran Esperanza

Bertha Padilla de Pérez, Mi Gran Esperanza

Bertita es una mujer de excelentes sentimientos e inagotable caridad para con los que sufren.  Estas virtudes se han puesto al auxilio de los niños con cáncer. Aparte  de sufrir  de esta enfermedad,  padecen de las más elementales carencias para afrontarla, y para esto surge Mi Gran Esperanza.

El proyecto florece a partir de la bondad de Bertita y la inquietud de un grupo de voluntarias convencidas de la importancia y necesidad de apoyar a una de las poblaciones más desprotegidas de nuestra sociedad: niños con cáncer del Hospital Civil de Guadalajara. El reto diario de Mi Gran Esperanza implica la compra de medicamentos, pago de estudios de diagnóstico, prótesis y acompañamiento moral a tan frágiles personitas. Las empresas del amor, aunque difíciles, siempre rinden provechosos frutos.

¿Cuándo iniciaron? “Hace 17 años comenzamos y llevamos 15 como Asociación Civil, contando con recibos deducibles de impuestos. Los primeros años nos tocó trabajar mucho, posteriormente  tuvimos benefactores que nos ayudaron en nuestras carencias”.

La estación de Radio Millenium “Bella Música”, además de promover la cultura con la transmisión, nos recuerda con cápsulas informativas la oportunidad que tenemos de ayudar a estos pequeños. En 2003 fueron cambiados al Hospital Juan I. Menchaca al séptimo piso, el cual se remodeló hace algunos años, gracias a las aportaciones de múltiples benefactores que se manejan a través de un fideicomiso.

Concluido el proyecto de trasplante de médula ósea, los niños candidatos a éste se derivaban a la Ciudad de México o Estados Unidos, ahora se  tratan en esta ciudad.

¿Dónde apoya esta institución? “Apoyamos en oncología, hematología y neurología en el antiguo Hospital Civil. Además con tratamientos, estudios médicos, transporte, medicinas y con el proyecto de trasplante de médula. Se lucha con dignidad con su enfermedad; si no existe cura, se mantienen con cuidados paliativos”.

¿Qué acciones desarrollan cuando la enfermedad ha sido diagnosticada? “Se toman las medidas necesarias, ofreciéndoles ayuda psicológica a los padres. Mi Gran Esperanza tiene  áreas de psicología, catequesis, bazar. Procuramos darles mucho amor y apoyo espiritual.    Atendemos incluso a niños de otros Estados que vienen a curarse a esta ciudad. Trabajamos de lunes a viernes con un horario de 10:00 a 14:00 horas”.

Bertha apunta siempre que esta institución “es obra de Dios, y Él su  fundador”. Prioritariamente agradece a todas sus voluntarias, como Estelita de Alba Rulfo, quien se distingue por su enorme capacidad de trabajo y bondad.

Ahora está por consolidarse su gran ideal: terminar un hospital de grandes dimensiones para los niños con cáncer, ubicado en Tlajomulco, con todos los adelantos de la medicina y un extraordinario proyecto vanguardista del arquitecto Arnoldo Rábago Landeros, digno de los mejores hospitales del mundo; equipado con todas las comodidades que se requieren, con ludoteca, pabellón de oftalmología (donación de una familia  reconocida por su altruismo en Guadalajara, que tiene laboratorios), con todos los adelantos de la ciencia y eminentes médicos para tratar esta enfermedad que aqueja a estos pequeños. Además, serán curados en esta capital sin trasladarlos a otros países, porque esos adelantos médicos los tendrán aquí, en Mi gran Esperanza.

Les comparto que ellos dicen y Dios decide. Fui invitada a ser vice-presidenta de esta noble institución. Hace algunos años escribí un libro que fue vendido en su totalidad y lo doné, a nombre de todos ustedes que me  hicieron el favor de comprarlo, a Mi Gran Esperanza. Me invitaron y Dios decidió por mí, no puedo desperdiciar las herramientas con que cuento en los medios, como EL INFORMADOR, que entre sus principios tienen el permitir difundir acciones sociales en beneficio de los más desamparados. También en RADIO MUJER 1040 A.M, sábados de 13:00 a 14:00 horas. Quiero motivarlos a contribuir con 500 pesos para apadrinar a un niño para recibir los sacramentos del bautismo, confirmación y comunión, todo el mismo día, conese dinero se comprará su vestido o traje y accesorios. La ceremonia será el 16 de mayo. Tú puedes hacer que el sueño de un niño se realice. Comunícate a los teléfonos 3614-5050 y 3614-3293. Mi celular 044-333-153-36-02. Las aportaciones para acelerar la construcción tienen una cuenta propia. Otra es para los donativos con los que solventamos necesidades extras que los niños suplican.  Mi Gran Esperanza les da las gracias a todas aquellas bondadosas personas que  ayudan.

La riqueza  espiritual de Bertita es su modestia. Una gran mujer que creó una “Gran Esperanza”.

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones