A estas alturas del gobierno de Enrique Alfaro Ramírez en Guadalajara queda claro que no hay cambio significativo en el trato que Movimiento Ciudadano da al capital inmobiliario, comparado con los gobiernos de Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI), pese a que se ofreció a los habitantes de Guadalajara otra cosa.La muestra de ello puede verse en el acuerdo al que llegó con los empresarios inmobiliarios que violaron límites de edificación, el impulso sin cambio a la Ciudad Creativa Digital (CCD) y ceder frente a la empresa que pretende construir el proyecto Iconia en terrenos municipales destinados de origen a un parque público.Alfaro se dedicó a construirse una imagen de político no sólo eficaz sino resuelto a encarar problemas que otros gobiernos no pudieron o quisieron resolver.En el ayuntamiento tapatío decidió arrancar enfrentando a los comerciales ambulantes de la ciudad, especialmente del Centro Histórico, y logró lo que otros no habían podido o querido: expulsar a 90 por ciento de ellos de esos espacios de trabajo. Creo que el gobierno de Alfaro buscó un enemigo a modo, con mala imagen en la opinión publica y débil, para vender la idea de campaña: gobierno de resultados, que pone orden y cumple sus promesas.Pero el trato que dio a los comerciantes ambulantes contrasta con el trato que está concediendo al capital inmobiliario. Con este buscó un acuerdo y entendimiento que se concretó en un acuerdo mediante el cuál los constructores que violaron la ley pudieron pagar una cómoda compensación por los pisos edificados de más, lo que les permitió seguir sin contratiempos con sus jugosos negocios. Un ejemplo es el complejo inmobiliario-comercial construido en Vallarta y Juan Palomar que se excedió 30,900 metros cuadrados de construcción. A cambio pagó poco más de 15 millones de pesos, lo que resulta en 500 pesos por metro cuadrado excedido. No es descabellado suponer que esos 500 pesos el constructor lo trasladará a los compradores, lo que al final no resulta en una sanción correctiva, sino apenas un costo más a incluir en el costo final de sus departamentos y locales comerciales en renta. Si a los comerciantes ambulantes se les hubiera ofrecido un acuerdo semejante (500 pesos por metro cuadrado) estoy seguro que la mayoría habría aceptado y seguirían vendiendo en el Centro Histórico.Iconia es el otro ejemplo de trato benigno que el gobierno de Alfaro está concediendo a los constructores. En lugar de hacer cumplir el convenio de 2008 violado por la empresa que originalmente recibió los 136,000 metros cuadrados en Periférico y la calzada Independencia, ahora Alfaro anunció su respaldo al proyecto inmobiliario más grande de la actualidad. A cambio la empresa daría 650 millones de pesos (mdp) por un negocio estimado en más de 24,000 mdp.Si Alfaro diera a los desarrolladores el mismo trato que dio a los comerciantes ambulantes, lo habría obligado a derribar las torres y pisos que construyeron de más, recuperado el terreno del parque Huentitán y haría cumplir las leyes y reglamentos para que el capital inmobiliario no imponga sus intereses privados sobre el interés público de la ciudad. Pero todo indica que Alfaro, porque no quiere o no pudo, se ha rendido al capital inmobiliario. Como los políticos del PAN y del PRI.