Martes, 28 de Mayo 2024

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A Chabelo le sale el cobre

Por: Carlos María Enrigue

A Chabelo le sale el cobre

A Chabelo le sale el cobre

 
 
El día de ayer recibí una noticia que me cayó como balde de agua fría. Y es que hay cosas en la vida que uno no espera ver, es más, hay cosas en la vida las que uno, rememorando al célebre poeta Federico García Lorca, puede decir “¡Que no quiero verla!”; así me sucedió a mi cuando ayer, un distinguido investigador del CONACYT me marcó alarmado para darme la mala noticia. Al principio, en una actitud completamente natural, me negué a creerla, pero entonces él me pasó la nota, donde claramente decía lo siguiente: “Chabelo ha incumplido pensión alimenticia de su hija Lesly López”.
 
Al ver tal noticia me quedé de a cuatro. Y es que después de todo, después de un millón de años de escuchar la propaganda del supuesto “Amigo de todos los niños” hoy caigo en cuenta que toda regla tiene su excepción, y este tipo era amigo solo de aquellos niños que no le estaban dando un sablazo a la cartera de forma directa.
 
Fue entonces cuando me percaté de los distintos engaños, embustes y triquiñuelas que se le vendrán a la referida Lesly López cuando trate de cobrar tal pensión, pues si hay algo en lo que el señor Javier López se ha destacado es en las diversas estrategias judiciales para hacerle al loco.
 
Entre todas destaco la siguientes:
 
(i) Embargo fingido por parte de Muebles Troncoso. Es de todos conocido la excelente relación que lleva el conductor con los fabricantes de tan elegantes muebles, por tanto, a nadie debe sorprender que, cuando se pretenda ejecutar la orden judicial para embargar bienes a favor de la acreedora alimentaria, se van a encontrar un mega tornillo que Chabelo fingió al haber suscrito una letra de cambio, hágame usted el favor de notar lo medieval del asunto, por el cual quedaban inmovilizados sus activos por un reclamo en la Isla de Malta. Así mientras se arreglaba esto o aquello, el abogado de la estrella podía comprar tiempo.
 
(ii) Negociar en la catafixia. Como buen pillo, el señor López podría pretender buscar jugarse todo a la suerte con el equivalente televisivo del “doble o nada” – etiqueta distintiva de toda persona que no sabe perder o que no trae con que pagar- y embaucar a la señorita Lesly a adivinar en cual de las salas se encuentran las pacas de billetes que corresponden a alimentos caídos con el claro riesgo de equivocarse y terminar llevándose a casa, además de una humillación pública, un mugroso molcajete para poder preparar pacholas.
 
(iii) Ir a chillarle al Juez. No nos engañemos, Don Javier ha logrado cimentar su carrera en dos cosas: a) El concurso de arma tu propio pastelito, que por muy divertido que sea no es tema el día de hoy; y b) Fingir un llanto infantil. Así imagine usted estar parado en los zapatos del juez y que llegue este anciano a hacerte una escenita de esa calaña. Sin duda, por más apercibimientos y medidas de apremio que le lanzara, tarde que temprano se le ablandaría el corazón y terminaría cediendo a los caprichos de un adulto vestido de niño.
 
(iv) Amenazar con alargar el juicio. Cualquier abogado sabe que, cuando su situación está en riesgo, dadas las reglas del sistema judicial mexicano, siempre está la posibilidad de amenazar con hacer larguísimo el asunto
 
metiendo incidentes, recursos y amparos, así bajo la amenaza de ni tu, ni tus hijos, ni los hijos de tus hijos verán un centavo, muchos suelen considerar las ventajas de buscar una salida negociada en aras de llegar a una solución presente. Evidentemente, esta amenaza, viniendo del señor López es una amenaza de muerte, pues es por todos conocido que fue demandado en el neolítico por un par de cavernícolas cuyos descendientes y herederos siguen a la espera del pago.
 
(v) Vérselas con el señor Aguilera. Quizá cuando usted lo ve en la tele le parece un tipazo, pero no yo estoy para decírselo, ni ustedes para enterarse, pero el señor Aguilera es una fichita. Y no quiero ver a la pobre de Lesly llorando en la madrugada, porque el señor Aguilera le llamó a las cuarto de la mañana para amedrentarla con un lenguaje soez para se desistiera del juicio.
 
Por mi parte a mi me gustaría que el mago Frank tomara un rol más activo en este asunto y llegara a terciar las cosas, y es que, después de todo, si hay alguien con quien se puede razonar en ese set televisivo es Frank y con su conejo Blas, salvo que éste último esté tomado, en cuyo caso solo cabe esperar puras necedades.

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