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Martes, 22 de Enero 2019

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* “Vacas gordas”

Por: Jaime García Elías

* “Vacas gordas”

* “Vacas gordas”

Ahora que México se erigió —por segunda vez, valga el subrayado— campeón mundial de futbol en la categoría Sub-17 y que España hizo lo propio en la Sub-19, se antoja razonable reparar en que entre el futbol español y el mexicano hay una semejanza, al menos, a cambio de muchas diferencias.
Entre las diferencias más notables se encuentra el hecho de que el título conseguido por el “Tri” es la honrosa excepción a la regla de mediocridad que había sido, históricamente, la tónica. “El eterno adolescente del futbol mundial” —como lo llamara Rafael García, cronista de la AFP, hace un cuarto de siglo— se sacudió, por lo visto, el estigma. Evolucionó. A nivel de juveniles, al menos, ha empezado a dar ciertas alentadoras, promisorias señales de madurez... * España, en cambio, se ha casado con el triunfo. Que el Barcelona de Pep Guardiola, Messi, Xavi, Puyol y compañía se haya convertido, en los últimos años, en el referente por antonomasia del futbol mundial —lo que fueron antes el Ajax de Cruyff o el Milán de Van Basten—, podría interpretarse como un accidente del futbol, si no hubiera claros indicios de que el futbol peninsular, en pleno, ha evolucionado. La mejor prueba de ello fue la conquista del título en el Mundial del año pasado en Sudáfrica. Y la confirmación de que el hecho va más allá del azar, está en la coronación de su selección Sub-19, y en las cuentas que ya sacan los expertos en el sentido de que en Gerard Deulofeu el Barcelona tiene un Cristiano Ronaldo en potencia, y en Álvaro Morata parece tener el Real Madrid a un futuro de coleccionista de “Pichichis”. * Ya dirá el tiempo, como de costumbre, la última palabra... Por lo pronto, que haya títulos en las categorías inferiores, tanto en España como en México, es promisorio. Es sintomático de que, aunque los jóvenes modernos parecen estar menor inclinados hacia el deporte que los de generaciones anteriores, hay la cantidad de materia prima suficiente para que de ella, con los debidos cuidados, surja la calidad. Y, en consecuencia, para suponer que los buenos resultados en los niveles de secundaria o preparatoria —futbolísticamente hablando—, permiten augurar “años de vacas gordas” cuando los hoy escolapios lleguen a la licenciatura del profesionalismo y al doctorado de las competencias internacionales de alto nivel. Así sea.

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