“Al perro flaco se le cargan las pulgas”, dice el refrán. (“Y a las ‘Chivas’ --diría el pariente--..., también”). * Se supone que el ciclo de los compromisos relativamente fáciles para el Guadalajara, ya quedó atrás. Viene, a partir de mañana que reciba al Toluca, una serie de cotejos con un grado mucho mayor de dificultad... Váyale sumando, señor: Tigres, Tijuana, León, Atlas (no porque los rojinegros se estén comiendo crudos a los niños; sí porque es el “Clásico”), América, Pachuca, Morelia, Pumas y Monterrey. También se supone que, al paso del tiempo, “el técnico ideal” --como designó el presidente deportivo del Guadalajara a Juan Carlos Ortega, al darle posesión tras el cese de Benjamín Galindo-- irá encontrando la fórmula para convertir en equipo de futbol lo que desde hace dos temporadas no ha pasado de ser una lista de jugadores en la que hay nombres con pasado (Michel, Reynoso, Márquez Lugo, Sabah, De Nigris...) al lado de otros, supuestamente, con futuro: Fierro, el “Chapo” Sánchez y algunos más. Lo cierto es que Ortega tiene entre las manos un rompecabezas especialmente complicado: por un lado, tiene una línea defensiva endeble; por el otro, dispone de demasiadas piezas para las posiciones ofensivas en las que uno o dos jugadores pueden ser suficientes, pero tres o cuatro llegan a ser demasiados, en parte porque sólo pueden jugar once, y en parte porque un jugador que considere que debe ser titular y se queda como suplente, suele generar un ambiente negativo en el grupo. * Las perspectivas, por otro lado, no son mucho mejores para el Atlas... Por más que se diga que los dirigentes del Monterrey metieron el choclo hasta la ingle al tomar la decisión de cesar a Víctor Manuel Vucetich (“El Rey Midas del Futbol Mexicano”, llegaron a llamarlo los amantes de la hipérbole) para colocar en el puente de mando a un técnico más bien modesto como el “Profe” Cruz, cualquiera entiende que la medida lleva implícito un mensaje: como es más práctico remover a uno que remover a 25, se sacrifica, de momento, al técnico; pero el plantel de jugadores en pleno --pletórico de supuestas figuras, además-- está sobre aviso de que si no se endereza el rumbo, ganando, principalmente, los partidos que en teoría tienen que ganarse, más tarde o más temprano seguirán rodando las cabezas.