Jueves, 20 de Junio 2024

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* Exorcismo

Por: Jaime García Elías

* Exorcismo

* Exorcismo

A propósito

No se sabe si los antiguos dueños del Atlas advirtieron a quienes compraron al equipo sobre la necesidad más apremiante que les heredaron: ¡un exorcista, por el amor de Dios…!

Los rojinegros, el sábado, con la mesa servida –supuestamente-- para respirar a pleno pulmón y dejar al Atlante solo y su alma, prácticamente condenado al descenso, decidieron, probablemente, vivir ese peliagudo trance “al límite” –la frase institucional de sus nuevos publicistas--, y volvieron, por una suerte de atavismo,  a la querencia.

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Bien se ve que tienen razón quienes tildan a los rojinegros de “masoquistas”, y quienes los llaman “hijos de la mala vida”…

Sin recursos futbolísticos para imponer condiciones al adversario; sin la actitud que el encuentro crucial del sábado exigía; sin la personalidad que demanda un compromiso de esa índole; flojos, tibios, indolentes; con atole en vez de sangre en las venas, los rojinegros carecieron, para demostrar que tenían argumentos técnicos y tácticos, del pundonor y la vergüenza deportiva que demandaba ese compromiso, de lo mismo que se necesita para bailar la bamba: “una poca de gracia… y otra cosita”.

¡Sobre todo, “otra cosita”…!

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Al margen de la disculpa pública que ofreció luego de las desafortunadas declaraciones en que calificó de “vividor” a Omar Asad –timonel atlista en el arranque del anterior Torneo de Clausura--, es probable que tanto Tomás Boy como los nuevos dirigentes se hayan dado cuenta de que el naufragio rojinegro es la consecuencia lógica, prácticamente inevitable, de sus notorias flaquezas futbolísticas: la defensiva es frágil porque, a diferencia de lo que sucedía cuando estaban Robles y Ayala en el elenco, Gastélum y Millar aportan muy poco en ese aspecto; el ataque es inoperante porque González y Rivera están muy verdes, y porque la salida de Bravo –cuya aportación en el Torneo de Apertura había sido muy exigua—lo pasó de la debilidad a la anemia.

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El panorama es por demás sombrío…

Ya se dijo que el sábado se desperdició la oportunidad de aumentar a once la ventaja de ocho puntos con que se inició el Torneo de Clausura con respecto al Atlante. Esa diferencia pasó a ser de cinco unidades solamente… Como mero ejercicio de pizarrón, si el Atlas pierde el sábado ante el América y el Atlante vence al Guadalajara, el margen será de dos puntos.

Y entonces sí: ¡que Dios los agarre confesados…!
 

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