Ideas | — Consigna Por: Jaime García Elías 3 de octubre de 2011 - 02:02 hs — Consigna La consigna —variante del “Ave Cesar Imperator: morituri te salutant” (Salve, emperador César: los que van a morir te saludan)— está muy clara: “Sálvense los Juegos... y que se fastidie el mundo”. Con una diferencia: que la citada frase ritual formaba parte del protocolo al que se sometían voluntaria y aun gustosamente los gladiadores del circo romano, en la Roma imperial, y la moderna variante corre a cargo de miles —por no decir “millones”— de ciudadanos de a pie, a los que el destino mandó a vivir aquí y ahora, y a quienes “la fiesta continental del deporte” (que nadie se ofenda, por favor) les importa un serenado rábano... o menos. —II— Aristóteles Sandoval, alcalde de Guadalajara, se desgarró (simbólicamente) las vestiduras, escandalizado porque a la limpia social que comenzó la semana pasada (retiro de sexo-servidoras en el Parque Morelos y de vendedores ambulantes en el primer cuadro de la ciudad), se le dio la denominación, precisamente, de... “limpia social”. Que la hicieran, pase; pero, ¿qué les costaba llamarla de otro modo?... Su alegato: la remoción forma parte de un “proyecto integral” para dignificar el modus vivendi de los pobres que ejercen esos oficios. Lo notable es que los pasos concretos para tal efecto se toman —sin haber sido parte de los consabidos “compromisos de campaña”, por cierto— cuando ya se han cumplido dos años de la administración, y cuando faltan —¡qué casualidad!— menos de dos semanas para el arranque de los Juegos. En el Congreso de Jalisco, en tanto, se busca la manera de retorcerle el pescuezo al cisne de la constitucionalidad, para aprobar, a mil por hora, la “iniciativa del Ejecutivo”, de imponer multas “de 200 a 400 días de salario mínimo” (es decir, ¡hasta 13 meses de salario!) a quienes, so pretexto de que llevan prisa por llegar a su trabajo... o, incluso, por llevar a un familiar al médico, osen invadir los “carriles exclusivos” que conferirán a los bienaventurados miembros de “la familia Panamericana” —invitados de honor de los tradicionalmente hospitalarios tapatíos—, el rango de ciudadanos de primera en una ciudad cuyos habitantes descenderán, durante dos semanas, un rango: de ser de segunda (porque aquí, paradójicamente, sólo son de primera los “servidores públicos”) a ser, en el mejor de los casos, de tercera. —III— Queda, sin embargo, un consuelo: que no hay mal (ni Juegos Panamericanos) que dure 100 años... ni mortal que los aguante. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones