Lunes, 20 de Mayo 2024

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- Enroque

Por: Jaime García Elías

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Los asuntos de México han vuelto a ocupar espacios en la prensa internacional. Por desgracia, no por motivos que enaltezcan al país o enorgullezcan a sus hijos. Al contrario...

Los medios de prensa de otros países, en las últimas semanas han dado seguimiento a la notoria crisis de gobernabilidad en la Tierra Caliente de Michoacán, evidenciada en crímenes, desórdenes, bloqueos de carreteras, incidentes violentos, toma de alcaldías, incendio de edificios públicos e instalación de “policías comunitarias” y “grupos de autodefensa”, integrados por civiles armados (indebidamente), y creados para tratar de hacer lo que la autoridad legítimamente constituida no ha podido: enfrentar al “narco”, encarnado en poderosos grupos delincuenciales de ínfima ralea pero —¡oh, grosera paradoja!— de alta escuela: “Los Caballeros Templarios” y “La Familia Michoacana”. El común denominador de algunas notas recientes, publicadas más allá de las fronteras, ha sido este: “Jaque al Gobierno”, o “Jaque a Peña Nieto”.

-II-

En el ajedrez, una posible al jaque consiste en “mover pieza”. Eso, justamente, hizo el Presidente Peña Nieto...

Designar un “comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral” de la Entidad, se antojaría un pleonasmo político: se supone que exactamente eso —decidir en qué manos deja asuntos tan serios como la seguridad y el desarrollo— fue lo que hizo el pueblo al participar en los comicios en que Fausto Vallejo salió electo gobernador. Encomendar esa tarea a Alfredo Castillo Cervantes, asignándole precisamente las funciones que esencial y legalmente corresponden al gobernador constitucional, equivale a un enroque: un movimiento reglamentariamente indebido, en determinadas circunstancias, en el ajedrez... aunque común, especialmente cuando las circunstancias apremian, en la política.

-III-

La tarea es compleja. La encomienda, peliaguda... Ni la Policía Federal ni el Ejército son perfectos. La pretensión de establecer en Michoacán una policía estatal “incorruptible” se queda, en principio, en el terreno de las buenas intenciones.

Además, la crisis de gobernabilidad en la zona por cuyo desarrollo social y económico trabajó arduamente Lázaro Cárdenas —como Presidente y como ex Presidente de la República—, es síntoma de una grave enfermedad: cáncer, probablemente, porque el narco sustituyó con cultivos de droga los otrora campos feraces, productores de melón, sandía, arroz, algodón y un extenso etcétera, primero, y luego se transformó en la suerte de meta-gobierno que ha impuesto su ley, extorsionado sistemáticamente a agricultores, industriales y comerciantes, y relegado a la hipotética autoridad legítima al triste papel de convidada de piedra... o de cómplice por omisión.
 

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