Si es cierto, como reza el adagio, que “A la tercera va la vencida”, cabe una dosis moderada de optimismo: de que “el cambio” por el que se pronunció la vox pópuli en las más recientes elecciones, ahora sí dé los resultados apetecidos; no como las otras veces...-II-Lo dijeron los analistas cuando se conocieron los resultados de las elecciones del pasado 7 de junio: la única lectura válida de ese plebiscito es que los ciudadanos están hartos de los ingredientes básicos de las sopas que hasta ahora, alternativamente, se le han servido: ineptitud y deshonestidad. Lo ratificó ayer, al ceder la estafeta, el alcalde saliente de Zapopan, Héctor Robles, con una frase lapidaria (es decir, como para grabarla en la lápida de un sepulcro): “Perdió el sistema político actual, que ya no quiere la ciudadanía”.El “bipartidismo” que nació después de las siete décadas de “dictadura perfecta” (Vargas Llosa dixit) fue decepcionante. La experiencia demostró que los azules que llegaron bajo el signo de la esperanza, salieron tan malos como los colorados que se fueron bajo el del hartazgo.Es poco probable que los ciudadanos, en los municipios de la Zona Metropolitana, hayan votado por la ideología del partido que postuló a los hoy alcaldes de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tlajomulco. Es probable que lo hayan hecho atraídos por la credibilidad que sus antecedentes personales y sus discursos de campaña les merecieron; en otras palabras, que los votos fueran más por Enrique Alfaro, Pablo Lemus, María Elena Limón y Alberto Uribe que por Movimiento Ciudadano.-III-Alfaro y Lemus ya recogieron, a priori, críticas por la incorporación en sus equipos de trabajo, de personajes identificados con las banderas políticas tácitamente reprobadas en los recientes comicios. En todo caso, parece razonable conceder, a quienes los llamaron como colaboradores, el beneficio de la duda. Lo que vale, también, para los activistas (Mario Silva, Jesús Soto, etcétera) invitados como funcionarios, y que ahora verán —permítase la analogía— si es lo mismo criticar, desde los tendidos, que poner el ombligo al alcance de los cuernos de los toros.En todo caso, para la etapa que se inicia vale la respuesta que Nacho Trelles, técnico de futbol, dio a un reportero de cancha que, micrófono en ristre, le preguntó con qué intención acababa de ordenar un cambio:—Este cambio, como todos los que se hacen en la vida, se hace con la intención de mejorar.