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Martes, 18 de Diciembre 2018
Economía | Hay la certeza de que las reservas petroleras no se van a terminar en nueve años, como se dice desde el gobierno.

Imperante, explorar las aguas profundas, coinciden legisladores

Esto ante el riesgo de que la riqueza petrolera ne México esté siendo succionada por compañías internacionales: Labastida

Por: EL INFORMADOR

México, DF.- En el tema de los yacimientos petroleros que se encuentran en aguas profundas, en la discusión que se lleva a cabo en el Senado, los negociadores de PAN, PRI y PRD están de acuerdo en que se deben explorar y explotar, pero difieren en formas y tiempos.
Para Francisco Labastida (PRI), y Gonzalo Camarillo (PAN), México debe de hacerlo ya ante el riesgo de que la riqueza petrolera que se encuentra entre México y Estados Unidos, en la línea fronteriza marítima, esté siendo succionada por compañías internacionales, lo que se conoce como efecto popote.
Los gobiernos de los dos países firmaron el Tratado Hoyo de Dona en 2001, que vence en enero de 2011, para que ninguno tocara esa zona del golfo de México, que se encuentra frente a las costas de Texas y Tamaulipas, en espera de que ambos desarrollaran su capacidad de exploración y explotación.
Hasta la fecha, México sigue en las mismas condiciones, sin tecnología para explotar petróleo en profundidades marítimas de más de mil 500 metros. En cambio, si bien Estados Unidos ha respetad el
tratado, hay reportes de que equipo de perforación se ha instalado a 4 kilómetros de aguas nacionales, en una zona conocida como el Cañón de Alaminos.
Se cree que desde la zona del cañón las compañías pudieran estar aplicando el efecto popote y succionado petróleo mexicano.
Es lo que preocupa a los negociadores; por eso Labastida y Camarillo plantean que nuestro país tiene que hacer algo al respecto.
Graco Ramírez (PRD), también conoce la situación, nada más que, desde su óptica, esa explotación se debe hacer apoyada con recursos propios y no con alianzas estratégicas o contratos de riesgo que entreguen el petróleo a inversionistas extranjeros. La Comisión de Energía la preside Labastida; Camarillo y Graco, que también forman parte de ella, tienen la cartera de secretarios.
Ninguno de los tres quiere o pretende entregar el petróleo a compañías internacionales; su problema es encontrar una fórmula que permita sacar los hidrocarburos de las aguas profundas sin ceder una gota del oro negro.
El panista Camarillo, ante la falta de dinero y tecnología, ha
planteado la contratación de compañías especializadas, pero de ninguna manera como lo han hecho otros países, que anticipadamente han otorgado un porcentaje del petróleo que se pudiera encontrar en sus aguas profundas o que han aceptado un pago o compensación monetaria.
Además, su idea es que la contratación le abra a México la posibilidad de adquirir equipo y desarrollar su propia tecnología.
Francisco Labastida tampoco aceptaría ceder petróleo en una explotación de aguas profundas o celebrar contratos de riesgo. Nada que atente contra el precepto constitucional de que el petróleo es de los mexicanos, asegura.
Graco no está alarmado con el efecto popote, sino con la celebración de contratos de riesgo o alianzas estratégicas que dejaran el petróleo mexicano que se encuentra en aguas profundas en manos de inversionistas extranjeros.
Según el perredista, nuestro país dispone de tiempo y recursos económicos para hacerse de la tecnología que le permita esa explotación.
Tiene la certeza de que las reservas petroleras no se van a terminar en nueve años, como se dice desde el gobierno. Según su información, todavía hay oro negro en aguas someras, de menos de mil 500 metros, y en pozos maduros terrestres.

SUN 24-02-08 IJALH

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