“Como ocurre ahora, un déficit en el balance primario indica que la trayectoria de la deuda pública no es estable, sino creciente y potencialmente explosiva”, expuso Sergio Negrete, académico y especialista en finanzas públicas. Añadió que la cuestión central es si las finanzas públicas están plenamente bajo control, o si el fuerte aumento en el gasto público implementado desde septiembre de 2013 buscando reavivar el crecimiento económico con resultados poco espectaculares, está adquiriendo una inercia que será difícil de frenar para que el déficit fiscal no desborde las previsiones oficiales tanto para el cierre de 2014 como en años posteriores. “Igualmente preocupante es un déficit explosivo con una tendencia de crecimiento del PIB creciente, así y sea moderada”, apuntó Negrete.Por su parte, Luis Foncerrada del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), dijo que si la economía no crece a mayor velocidad a lo que lo ésta haciendo hoy, la deuda en proporción del Producto Interno Bruto seguirá para “arriba” y por tanto, el país seguirá perdiendo margen de maniobra para destinar recursos a la inversión de infraestructura o para los programas sociales. En entrevista, el director del CEESP, dijo que de ahí la importancia de que el país logre altas tasas de crecimiento, para que la deuda como proporción del Producto Interno Bruto se reduzca y sea manejable. La reforma fiscal que entró en vigor en 2014 ha tenido resultados, tan es así que los ingresos del sector público se incrementan en 9 por ciento en términos reales, el problema es que el “gasto programado es mucho mayor a los recursos que se están captando vía el fisco”. Anotó que el gasto total crece en términos reales 9 por ciento y el gasto programable casi 10 por ciento en términos reales este año, lo que significa 1.4 por ciento del PIB.