Deportes | A propósito * Decepción Fue un equipo que se quedó muy por debajo de las expectativas que en la fase de grupos e incluso en el partido de ida de cuartos de final ante Boca Juniors... Por: EL INFORMADOR 21 de mayo de 2008 - 20:25 hs Triste sombra, caricatura lamentable del equipo que fue, por derecho propio, una de las revelaciones de la presente edición de la Copa Libertadores, el de ayer, para decirlo en una palabra, fue un Atlas decepcionante. * Fue un equipo que se quedó muy por debajo de las expectativas que en la fase de grupos e incluso en el partido de ida de cuartos de final ante Boca Juniors, la semana pasada en Buenos Aires, fue capaz de generar a base de orden, vergüenza deportiva... y, por supuesto, la suerte de la que es fama que no se pasea por la calle del brazo de los ociosos ni de los tontos. El de ayer fue el reverso de la moneda: un cuadro deshilachado, enclenque, dejado de la mano de Dios... y, encima, mal dirigido. La debacle comenzó con el infortunio de Bava --su baluarte en otros partidos-- en la jugada del 0-1; siguió con el desorden de la defensivo en pleno en el 0-2 y en la ingenuidad con que se regaló el tercero, y culminó en la tarjeta roja que el mismo Bava se ganó por su falta sobre Palacio. * Ya sin Bava y con Danilo y Centurión --rotundos, escandalosos ceros a la izquierda, como de costumbre-- en la cancha, el Atlas, en la práctica, jugaba con ocho contra once. Y si se repara en que Mendívil fue más un estorbo que una ayuda para Marioni, y que Valdez, como medio de contención, dio una cátedra de cómo no debe jugarse ante un jugador creativo como Riquelme, por las libertades que le concedió para que diera un “show” de manejo de la pelota, la conclusión es desoladora: todo lo que el Atlas había ganado --elogios, prestigio, alza en sus bonos...-- a lo largo de una campaña encomiable en la Copa Libertadores y digna en el torneo doméstico, lo perdió ayer en un santiamén. De hecho, considerando los goles que “Tabla” Hernández les robó a Palacio y Riquelme, y el que Colotto evitó en la raya, las cosas estuvieron no sólo para la derrota nítida, rotunda, inobjetable, sino para la catástrofe. * Y ahora, por una de esas paradojas del deporte, todas las esperanzas del futbol mexicano en el torneo más importante del continente, están en las manos --o, para ser exactos, en los pies-- del peor equipo del campeonato próximo a concluir. Temas A propósito Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones