Jueves, 25 de Junio 2026
Cultura | Seis décadas de tradición en Tlaquepaque

Encuentro con el esplendor alfarero

Los pintores como el Dr. Atl y Roberto Montenegro, así como el arte tonalteca, inspiraron a los creadores de talleres en Tlaquepaque

Por: EL INFORMADOR

TLAQUEPAQUE, JALISCO (27/MAY/2010).-San Pedro siempre ha sido un horno de identidad mexicana. Pero ahora está lejos de lo que se produjo durante la primera mitad del siglo XX.  Por ello, la Casa ITESO Clavigero ha realizado una exposición que rescata la historia de la cerámica en Tlaquepaque.

Desde el período colonial, Tonalá ha tenido una importante tradición artesanal y en 1920 influyó drásticamente en los talleres de Tlaquepaque, que hasta ese momento producían con arcilla únicamente figuras de retratos, escenas costumbristas y nacimientos.

Cerámica de Tlaquepaque: 1900-1960 inicia con piezas del acervo del Museo Regional, que son “mestizas por excelencia”, ya que el estilo engretado “requiere doble cocción y es una herencia de los españoles, que se mezcló con la tradición alfarera de la región”, de acuerdo a Gutierre Aceves Piña, director de la Casa ITESO Clavigero.

La influencia tonalteca se reflejó en la decoración, pues se cambió el petatillo (que era un tipo de diseño, y no una técnica) por el grequismo, mientras que las figuras de códices prehispánicos se transformaron en paisajes rurales y escenas costumbristas.

Gutierre Aceves dirige el recorrido por el espacio museístico y se detiene emocionado en cada detalle para resaltar anécdotas, trazos finos, técnicas, las típicas flores de Tonalá y hasta para explicar que los talleristas de San Pedro tomaban el pincel como los orientales.

Un gran jarrón decorativo es el ejemplo de lo que ha desaparecido. Su particularidad es que todo está hecho de tierra, ya que hasta los colores (rojos, crema, blanco y negro) provienen de piedras molidas y de mezclas de distintos tipos de barro y momentos de cocción, lo cual se sustituyó con la llegada de los óxidos.

En la cerámica aparecen desde tastoanes, animales, palmeras, árboles similares a los que pintaba el Dr. Atl, piezas con elementos de art decó y hacia los años 30 pintan imágenes narrativas y típicas rurales (como burros e indígenas) para alinearse al proyecto de identidad nacional de José Vasconcelos.

Transforman la producción

En Tlaquepaque, entre 1920 y 1950, se pasó del taller tradicional familiar al modelo de tienda-taller que impulsaron los intermediarios de la venta de cerámica. Y es que en los patios, los artesanos podían ser contemplados por los compradores mientras decoraban el barro.

La época posrevolucionaria atrajo a artistas como Roberto Montenegro, el Dr. Atl y Diego Rivera, quienes influyeron en la evolución de los diseños de la loza.

“El hermano del Dr. Atl, Luis Murillo, tenía un taller del cual encontré piezas pero no hemos podido detectar dónde estuvo. Tonalá y Tlaquepaque eran la meca de los artistas que querían revalorar el arte popular”, cuenta Aceves Piña, quien resalta lo poco que se ha estudiado la producción de cerámica en esta región.

En total son 130 piezas de colecciones particulares y del Museo Regional.

La exposición revela que lo que actualmente se produce “indudablemente ha tenido una decadencia, aunque aún quedan artesanos excelentes”, concluye el director de la Casa ITESO Clavigero.


EL DATO

A principios del siglo XX, era típica la frase “Para monos, Tlaquepaque, y para ollas, Tonalá”; pero esto cambió cuando San Pedro integró la tradición de la cuna alfarera y entonces Tlaquepaque comenzó a producir piezas de barro con distintas decoraciones.


EN DETALLE
Cerámica de Tlaquepaque: 1900-1960 / Casa ITESO Clavigero (Guadalupe Zuño 2083, colonia Americana) / Hoy, a las 20:00 horas, con la conferencia inaugural a cargo de la antropóloga Marta Turok: Visiones encontradas, la influencia de artistas mexicanos y el turismo en la alfarería de Tlaquepaque.

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