Jueves, 30 de Octubre 2025
Cultura | El espectáculo se presenta en la Royal Opera House, de Londres

Un espectáculo completo, 'Cosí fan tutte', en Convent Garden

Pocas veces se da en un escenario operístico la posibilidad de ver a excelentes cantantes doblados en actores

Por: EFE

LONDRES, INGLATERRA.- Pocas veces se da en un escenario operístico la posibilidad de ver a excelentes cantantes doblados en actores tan completos como en la "Cosí fan tutte" que ofrece hasta el 17 de febrero la Royal Opera House, de Londres.

La famosa ópera buffa de Mozart en la que un par de jóvenes hacen una apuesta sobre la fidelidad de sus respectivas prometidas es una delicia desde todos los puntos de vista y las tres horas y media de espectáculo y música absolutamente maravillosa saben a poco.

El veterano director escénico, Jonathan Miller, ha optado por un decorado minimalista: una pared totalmente blanca, un canapé, un par de sillas, una mesa, varios cojines y como protagonista absoluto, un espejo.

El espejo, situado junto a la puerta, que desde el patio de butacas se ve sólo de lado, ocupa, sin embargo, un papel central en la representación.

Todos se miran en él, contoneándose y haciendo posturitas, exageradamente coquetas en el caso de las mujeres, fanfarronas, en el de los hombres.

Miller ha trasladado la acción a nuestros días, con teléfonos móviles en los que las dos hermanas, Fiordiligi y Dorabella, guardan las fotografías de sus novios y un ordenador portátil en el que Despina, disfrazada de notario, escribe el contrato matrimonial.

Los dos jóvenes que, en cumplimiento de la trama ideada por don Alfonso para probar la fidelidad de sus novias, parten a una supuesta guerra, lo hacen como cascos azules de la ONU filmados por una cámara de la CNN, para regresar momentos después disfrazados de rockeros.

Don Alfonso, el personaje claramente inspirado en los filósofos racionalistas que trata de dar una lección a los engreídos, utiliza también el teléfono móvil para ordenar que suene un redoble de tambor que simule esa llamada al frente.

Miller ha sacado el máximo partido a la ambigüedad del libreto de Lorenzo Da Ponte de forma que todo parece oscilar en una zona intermedia entre la emoción real y fingida, entre la sinceridad y el engaño.

La música refleja también esa ambigüedad y Julia Jones, que ha dirigido ya esa ópera en la Staatsoper de Viena y en la Ópera de Frankfurt, sabe sacarle el máximo partido a la partitura con una dirección vibrante y luminosa en todos los momentos.

Por lo que se refiere a los cantantes, la mezzosoprano georgiana Nino Surguldze parece estar hecha para el papel de Dorabella, que interpreta con gracia y soltura, mientras que la soprano británica Sally Matthews añade a una voz perfectamente controlada en las difíciles coloraturas y los continuos saltos de voz una gran sensibilidad de actriz.

El barítono norteamericano Troy Cook y su compatriota, el tenor Cherles Castronovo están excelentes desde el punto de vista vocal y divertidísimos en sus respectivos papeles de Guglielmo y Ferrando.

El barítono británico William Shimell desluce un poco como Don Alfonso al lado de la mezzosoprano estadounidense Helene Schneiderman, que resulta hilarante lo mismo aconsejando a las dos hermanas que se olviden de sus novios y se dediquen a placeres más inmediatos como cuando se disfraza de médico y de notario.

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones