Cultura | Sexto concierto de la OFJ Ni tan ''Eroica'' En el marco de la Segunda Temporada 2010 de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, la interpretación resultó de lo más flojo Por: EL INFORMADOR 11 de julio de 2010 - 01:21 hs El programa, como de costumbre, se repite este mediodía, a partir de las 12:30 horas.E.BARRERA / GUADALAJARA, JALISCO (11/JUL/2010).- En teoría, el plato fuerte era la Eroica. En la práctica, resultó Eroica... ma non troppo. De hecho, la interpretación de la Sinfonía No. 3 en Mi bemol mayor, Op. 55 (“la obra que cambió la música para siempre”, se le ha llamado), fue, quizá, lo más flojo de la Segunda Temporada 2010 de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ), dedicada a Beethoven y sus nueve sinfonías. De los “bravos” estentóreos con que varios asistentes --sala casi llena en el Teatro Degollado, por cierto-- aclamaron la ejecución, es preferible pensar que fueron hijos de la indulgencia más que de la ignorancia... o, al menos, de la escasa familiaridad con una de las obras clásicas del repertorio universal. Tras los dos severos acordes iniciales, Héctor Guzmán, desde el pódium, pisó el acelerador. El allegro con brío de Beethoven se convirtió en un allegro molto. El resultado fue, de entrada, en detrimento del fraseo. Y lo más grave: en detrimento de la profundidad... No obstante que hubo momentos felices en el segundo (Marcia fúnebre) y cuarto movimientos (allegro molto, este sí), la lectura de la obra, además de superficial, fue sucia, descuidada; como si se tratara, en amplios pasajes, del primer contacto de los músicos con una obra desconocida. En la Introducción y danza de La vida Breve, de Falla, con que comenzó el concierto, los primeros compases fueron de contraste entre alientos desbocados y cuerdas enclenques. Los pasajes característicamente flamencos que vinieron a continuación, salieron mejor librados, aunque al final se restableció el desequilibrio inicial en beneficio de los metales y en detrimento de cuerdas y maderas. En la parte central del programa se incluyó el Concierto para flauta y orquesta en Re mayor, Op. 283, de Carl Reinecke, con Mario Carbotta como solista. Quizá haya sido estreno de la obra en Guadalajara, aunque el programa de mano no lo consignaba. Salvo las exigencias técnicas, más propicias para dejar constancia de la solvencia del solista que para lograr un efecto estético significativo, la obra de Reinecke --músico menor, de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX--, incapaz de conmover, se queda a la mitad del camino entre el romanticismo tardío y el modernismo. Hay en ella melodía, armonía, ritmo y contrapunto, pero parecería que el ángel de la música le pasó demasiado alto. Carbotta, en uno de los recesos, dio la sensación de recriminar al director, quizá por su tendencia a ahogar a los solistas. EL INFORMADOR / Jaime García Elías Temas Artes Escénicas Música Clásica OFJ Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones