Cultura | Artes plásticas Jugar con las ausencias El artista repasa dos décadas de carrera en la exposición La ciudad y la memoria 20 años, que mañana inaugura en el Musa Por: EL INFORMADOR 26 de julio de 2011 - 02:22 hs El pintor Samuel Meléndrez ingresa la figura humana en sus nuevos cuadros. M. FREYRÍA / GUADALAJARA, JALISCO (26/JUL/2011).- Pares de zapatos abandonados en habitaciones, juguetes estáticos en balcones, cielos despejados, edificios vacíos y letreros urbanos son las constantes en la obra del artista plástico Samuel Meléndrez (Guadalajara, 1969), quien regresa a la ciudad para celebrar dos décadas de carrera con un repaso por diferentes momentos de su trabajo en la exposición La ciudad y la memoria 20 años. La muestra, que inaugurará mañana, a las 20:30 horas, en el Museo de las Artes (Musa) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), cuenta con el trabajo curatorial de Alicia Lozano, directora del Museo de Arte de Zapopan (MAZ). Desde 2005, Samuel Meléndrez no presentaba una exposición individual en Guadalajara por distintos compromisos, entre ellos su cambio de residencia. Dejó su ciudad natal por el Distrito Federal, “me fui en 2004 porque buscaba nuevas oportunidades. Para el trabajo creativo es muy importante el desplazamiento, conocer nuevos ambientes artísticos y nueva infraestructura…”, expresa el artista, mientras mira al frente, donde se encuentra la primera sala que albergará su obra comprendida entre 1991 y 2011. En total se muestran 54 piezas en mediano y pequeño formato, la mayoría óleos y uno que otro acrílico. En su reciente obra, hay algunas novedades como la inclusión de la figura humana, en particular mujeres, aunque también hay personajes de caricaturas que son empleados para la crítica de la clases política. “Este desplazamiento no significó para mí una migración, sino un retorno”, precisó el artista que vivió algunos años de su niñez en la Ciudad de México, donde ha presentado su trabajo en varias muestras colectivas y tiene en puerta varios proyectos expositivos. Del repaso por 20 años de carrera, Meléndrez señala que existe una evolución en sus temas y un perfeccionamiento técnico. — ¿Qué se encuentra en este repaso de 20 años de carrera artística? Empezamos –el recorrido- con un cuadro que se llama La casa de Barrabás, que es un trabajo casi escolar de 1991, pero me sirvió para definir mi orientación y pasión hacia el entorno urbano. Es la pieza que marca la pauta de la tendencia que voy a seguir: mi total atención hacia el medio urbano y la ciudad. — ¿Por qué esa inclinación hacia el paisaje urbano? Lo que intento es presentar una visión de la ciudad y del entorno urbano, entendido como un contenedor de experiencia vital, donde la memoria tiene un papel muy importante porque la memoria es el receptáculo de los recuerdos. Quiero hacer un homenaje al pasado y a la memoria, busco jugar con el problema de estar y no estar, de las ausencias… Por ejemplo, cuando te internas en una casa abandonada, en una fábrica o en unas ruinas arqueológicas y tienes cierta sensibilidad puedes percibir el trascurso del tiempo que emana de esas paredes y de la ausencia. A causa de la memoria y de los recursos, la ausencia siempre se manifiesta como presencia por la añoranza y la nostalgia, éste es el discurso que he construido después de mucho trabajo, aunque no es obligación del artista desarrollar un discurso para acompañar su obra ni convertirse en un teórico de las ciencias sociales, ya que eso le corresponde a los críticos y curadores. La obligación del artista es ser sincero en cuanto a su emocionalidad y transformarla en algo físico y tangible, ya después vendrá la teorización. — ¿Cómo se asume el costo emocional para que el autor no se quede vacío? Creo que ése es el secreto del arte, el cómo transformar la materia y no sólo eso, sino imprimir toda la experiencia vital y expresarse sin palabras. El artista produce y trabaja muchas veces por instinto, a veces no sabe qué quiere decir, pero si el trabajo es bueno, inevitablemente viene el soporte teórico. — ¿Cuáles son las experiencias, los elementos y las emociones que nutren su trabajo? Principalmente es mi obsesión con el pasado. Me la paso evocando los recuerdos y en cuestiones de experiencia vital lo que más me pesa es recordar y pensar en los momentos desgraciados o felices, los cuales se quedan almacenados en la memoria y destinados a perderse en la nada. Tiene que ver con la angustia de percibir lo efímero de la vida y un reclamo por sentirnos tranquilos en un medio caótico, que puede ser violento a la menor provocación. Trato de construir una especie de paraíso perdido y remanso metafísico, donde se pueda tener un poco de paz no sólo ante el medio violento que percibimos, sino darle paz al espíritu ante la angustia que nos provoca existir. — ¿Por qué incluir en la figura humana en sus cuadros? La aparición de personajes es una consecuencia natural en mi proceso creativo y en mi trabajo siempre ha estado presente el ser humano aunque no se vea, estoy hablando de los humanos a través de las obras creadas y eso potencializa la capacidad de pensar en lo humano, no hacerlo evidente ni literal, sino darle la vuelta, rodear la esencia de la humano a través de las creaciones, ahí está el secreto para imprimir el misterio, el enigma y la ausencia. El autor Samuel Meléndrez nació en Guadalajara, en 1969. Estudió en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara y su primera exposición individual fue en la Galería Magritte, en 1991. Después presentó su trabajo en el Centro Cultural Casa Vallarta, en el Espacio del Arte de Televisa, en el Ex Convento del Carmen y en la Galería Luis Tinajero y su obra forma parte de las colecciones del Museo de las Artes y del acervo patrimonial del Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Inauguración: La ciudad y la memoria 20 años / Samuel Meléndrez / Mañana, a las 20:30 horas / Musa, López Cotilla 930 / Entrada libre Temas Artes Plásticas Exposiciones Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones