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Cultura | Crean sonidos como herramienta para transformar las comunidades

Jalisco, entre 'Ecos' e historias sinfónicas

Por falta de presupuesto se retrasó la apertura de las 20 escuelas de música prometidas por el gobierno estatal en 2013; este año le destinan 30 millones de pesos

Por: EL INFORMADOR

La clase de violín. ECOS busca crear bandas sinfónicas y más.  /

La clase de violín. ECOS busca crear bandas sinfónicas y más. /

GUADALAJARA, JALISCO (03/FEB/2014).- Como parte del discurso de toma de protesta, Aristóteles Sandoval prometió abrir 20 escuelas de música “para mejorar los espacios de convivencia y hacer comunidad” al término del primer año de su mandato.

Desde ese 1 de marzo de 2013 hasta ahora, la cifra no ha avanzado conforme a lo planeado, pues apenas van cinco centros de enseñanza consolidados en el programa ECOS “Música para el Desarrollo”, implementado por la Dirección General de Desarrollo Sectorial y Vinculación de la Secretaría de Cultura.

Margarita Hernández, titular de la dependencia, explica que el atraso se debe a que en el primer año no tuvieron recursos etiquetados en el presupuesto estatal, pues cuando éste se aprobó evidentemente el programa no existía.

ECOS logró entrar en marcha el año pasado (mes de junio) gracias al subsidio federal que reciben las instituciones de cultura del país. Desde junio y hasta noviembre de 2013 se abrieron cinco núcleos de enseñanza en comunidades remotas de cuatro municipios: uno en Poncitlán, uno en Tlajomulco, otro en Tuxpan y dos más en Mezquitic.

“El sistema ECOS es más complejo que las escuelas de música. Es un sistema de desarrollo social que utiliza la música como un vehículo, como una herramienta de transformación para diferentes comunidades. Entonces, ECOS implica diferentes operaciones que van desde la capacitación de profesores de música como agentes del desarrollo social hasta la implementación de actividades extraescolares o paraescolares que complementan las experiencias de vida comunitaria de los alumnos y los padres que están involucrados”.

Para este año está aprobada una partida estatal de 30 millones de pesos que se completará con participaciones federales.

Cabe señalar que el objetivo final del gobierno de Aristótles Sandoval será abrir 100 escuelas.

Hernández manifiesta que el sistema requiere crear estructuras paralelas para que los niños que van egresando de las escuelas de música tengan otros espacios de recepción. De ahí se desprende la creación de tres orquestas juveniles con músicos y estudiantes de alrededor de 60 municipios del interior del Estado: las sinfónicas juveniles José Rolón y José Pablo Moncayo, así como la Orquesta Infantil y Juvenil de Jazz, las cuales tuvieron sus primeras presentaciones el año pasado.

Adicionalmente, se pretende crear diferentes tipos de ensambles como bandas sinfónicas, coros, mariachis y cuartetos, entre otros.

“No todos los jóvenes que están involucrados en las orquestas son egresados de ECOS, pero nosotros no podemos ir avanzando en la apertura de las escuelas si no creamos todo un sistema de atención integral para aquellos que son talentos, que necesitan seguir creciendo, o para aquellos profesores que necesitan una participación alta para poder atender las necesidades de una escuela comunitaria”.

La funcionaria aclara que los ECOS no son conservatorios: las agrupaciones que resulten de ellos y la búsqueda de talentos musicales son un objetivo secundario. Lo primordial es ofrecer la enseñanza de música como una alternativa de desarrollo individual en beneficio de las comunidades.

“Es el primer programa a nivel nacional que va ser objeto de una evaluación de diseño por parte del Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social) en esquemas de desarrollo comunitario”.

Aunque la meta anunciada por el gobernador no se ha cumplido, Hernández sostiene que han avanzado en la construcción y consolidación del sistema integral para el funcionamiento de la estrategia.

La orquesta subterránea de Chulavista

En la entrada del fraccionamiento Chulavista, un complejo habitacional azorado por la inseguridad y el abandono, se escucha música de orquesta. Violines, chelos, trompetas y flautas que se oyen desde las entrañas de la tierra y se ahogan entre los gritos de los niños que practican futbol o que se cuelgan de los juegos de acero.

La música no viene de alguna grabadora. Tampoco es un delirio de locura. Son los alumnos del núcleo ECOS de Tlajomulco, que forma parte del programa “Música para el Desarrollo” de la Secretaría de Cultura de Jalisco en sinergia con el Gobierno Municipal, y que ensayan en el centro multidisciplinario La Planta, un recinto con cinco aulas subterráneas.

Ubicado en el centro comunitario Chivabarrio, en los arcos de entrada del Chulavista, en La Planta se imparten clases como Alientos, Percusiones, Cuerdas y Metales los miércoles y viernes de 15:00 a 19:00 horas.

Los sábados de 09:00 a 13:00 horas hay ensayos y conciertos con toda la orquesta en el Centro Cultural El Valle, a sólo unas cuadras de ahí, que tiene un auditorio con la capacidad de acomodar a los cerca de 75 alumnos inscritos actualmente.

Los salones están equipados con sillas, mesas y pizarrones. Cada alumno custodia un instrumento. Próximamente, se proyecta construir baños más cercanos, pues tienen que compartirlos con los niños que participan en actividades deportivas, y colocar una malla para amortiguar la luz del sol que encandila al salir de las aulas.

Por seguridad de los alumnos, una patrulla custodia el complejo durante las clases hasta que el ECOS se disipa y los niños y jóvenes vuelven a sus hogares en las distintas colonias de Tlajomulco.

“Cada ECOS se va ajustando a trabajar de manera sensible y formar una comunidad”, platica Gabriela García, coordinadora de Vida Comunitaria de la Secretaría de Cultura de Jalisco. “El programa parte de dos raíces fundamentales: una es la academia, que es todo lo que se refiere a la enseñanza musical; y la otra es la del desarrollo, bienestar y la búsqueda de felicidad de los individuos, el encuentro de la identidad”.

Los ECOS están conformados por cinco maestros y por un director. El de Tlajomulco es Luis Parra, de 32 años, licenciado en Música por la Universidad de Guadalajara. Su instrumento es el clarinete y por eso imparte la clase de Alientos.

La coordinadora de Vida Comunitaria de la Secretaría de Cultura agrega: “Estamos trabajando en un concepto que yo diría que es la orquestación de la vida. En chiquito, cada uno de los chavos está en su sección, toca en un grupo pequeño y luego en la orquesta. Pero lo que hace ECOS es integrar toda la vida, a la familia, a la escuela. Toda la comunidad se fortalece y por esos suceden cosas”.

Precisamente ahora se preparan para el próximo gran suceso: en julio tendrán un recital en el Teatro Degollado.

Detrás de los ensayos

El maestro de percusiones es Oswaldo Clemente. En su clase hay siete alumnos de entre ocho y 10 años, pero tres faltaron porque tienen síntomas de influenza. Con los ojos bien abiertos, los cuatro instrumentistas restantes están de pie, atentos a las instrucciones. Hoy tocan el xilófono, los crótalos, las claves y el pandero para emular el ambiente que se respira en un tianguis en la melodía “En un mercado persa”, una de las obras más conocidas del compositor inglés Albert Ketèlby. “Hace falta una flauta”, dice Oswaldo. Pese al esfuerzo que tiene que hacer para desplazarse hasta Chulavista, no duda en que vale la pena.

La clase de Cuerdas es la más numerosa. Se divide en dos segmentos: los 38 violines y violas, y los seis que estudian chelo y contrabajo. Naomi, de 15 años, es una de las violinistas. Desde que recuerda le ha gustado el sonido del arco que rasga las cuerdas. Lo escuchaba en canciones populares como “Estrellita”, del mexicano Manuel M. Ponche. “Se me hace muy bonito cómo se oye y me gusta mucho tocar”. Actualmente está en tercero de secundaria y quiere estudiar biología, aunque no descarta dedicarse a la música.

Las cuerdas ensayan “La marcha de las cruzadas”. Un poco apretados y quizás no con la mejor acústica, poco a poco elevan el sonido hasta sacarlo del aula subterránea. Y entonces se esparce un perfume de solemnidad en esta modesta escuela en la periferia de la metrópoli.

SABER MÁS

¿Cómo opera?


La Secretaría de Cultura equipa los núcleos y entrega en comodato los instrumentos a los alumnos. Así mismo, la dependencia estatal se encarga de la operación integral del sistema de enseñanza y del pago de nómina de los maestros. Por su parte, el municipio es responsable de aportar el mobiliario y costear las refacciones necesarias para el mantenimiento de los instrumentos.

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