Domingo, 26 de Enero 2020
Cultura | Por David Negro Guerrero

Contemplaciones contra el tedio

El 30 de mayo de 1974 fue el primer día en que salió ''al aire'' la señal de Radio Universidad de Guadalajara

Por: EL INFORMADOR

I

Siete lustros de vida ininterrumpida. No es nada fácil tratar de resumir en unas cuantas líneas todo lo que significa Radio Universidad de Guadalajara para mí. Llegué a ella cuando tenía 23 años de edad (1989), recién desempacado de la Ciudad de México, habiendo adquirido mis primeros conocimientos radiofónicos -y despertado mis pasiones- en el Instituto Mexicano de la Radio. Cuando conocí las instalaciones del 104.3 de Frecuencia Modulada (FM) nunca llegué a pensar en el crecimiento que tendría hasta llegar a convertirse en lo que es hoy, la Red Radio Universidad de Guadalajara, con ocho emisoras (todas en FM) localizadas en la mayoría de los centros universitarios regionales -únicamente el Centro Universitario de los Altos, en Tepatitlán, no cuenta con estación de radio-. Y es importante que no se desprenda el desarrollo de las emisoras regionales con el de la, digamos, matriz, pues unas son continuación de la otra. Todas, en su conjunto, encierran la historia de la radiodifusión universitaria en Jalisco, y eso no es cosa menor.

II

El 30 de mayo de 1974 fue el primer día en que salió "al aire" la señal de Radio Universidad de Guadalajara. Eran los tiempos maravillosos de la radio análoga y de escribir los guiones en máquinas de escribir mecánicas. Tiempos en los que se contaba con un equipo de colaboradores envidiable, en donde el común denominador era la inteligencia y el conocimiento: Ernesto Flores, Hugo Gutiérrez Vega, Guillermo García Oropeza, Manuel Rodríguez Lapuente, entre otros, animaban la programación universitaria, dirigidos por ese dúo entre extraño, surrealista, pero efectivo: Ignacio Arriola Haro y el ingeniero Alfredo Chavarría. Al paso de los años y con la participación de otros profesionales de primera línea -obligatorio recordar a Álvaro González de Mendoza-, la radio universitaria comenzó a perfilar los intereses que le distinguirían durante los años posteriores: el rock, la irreverencia y frescura de sus contenidos, y la apuesta por formatos y géneros radiofónicos escasamente escuchados en el saturado cuadrante de Tapatilandia. Gente como José Quezada, Rodolfo Bañuelos, Paco Navarrete, los integrantes del grupo Galimatías, entre otros, con la dirección, a partir de 1989, de Carlos Ramírez Powell, se encargaron de marcar las variadas rutas del discurso radial de la UdeG. Así llegaron los noticiarios, los programas infantiles y los de música popular mexicana, los controles remotos, la presencia clave del jazz, el coloquialismo y la naturalidad para entender que la música de concierto no tiene por qué ser acartonada ni arrogante, entre otras opciones y apuestas, atraparon la atención y el interés de un nada despreciable número de radioescuchas que consolidaron, durante la década de los 90, a Radio Universidad como referencia indispensable en el escenario de los medios de comunicación en Jalisco.

III

La llegada del siglo XXI significó una auténtica revolución: las estafetas pasaron a las nuevas generaciones que maduraron en los pasillos de la estación; se fueron las tornamesas, las cintas de carrete y los cartuchos para dar paso al oleaje digital (desde el DAT hasta los programas de audio digitales, pasando por el minidisco); y, lo más importante, el proyecto radiofónico comenzó a importarles a las autoridades universitarias. No es que antes no haya sido así, sino que simple y sencillamente ahora sí era evidente dicho interés. Así vino el crecimiento, con estaciones en Autlán de Granada, Lagos de Moreno, Puerto Vallarta, Colotlán, Ocotlán, Ciudad Guzmán y la más reciente en Ameca. Al mismo tiempo, a nivel nacional e internacional Radio Universidad de Guadalajara (por no decir sus productores y reporteros) comenzaron a ganar prestigio y reconocimiento al ganar nada más todos los premios habidos y por haber en materia radiofónica.

IV

¿Qué le falta a Radio Universidad? Creo que le hace falta saber reconocer bien su pasado para preparar su futuro más inmediato. En ese sentido, más que oportuna será la presentación, el día de mañana, de la memoria escrita de la estación realizada por la hoy doctora en Comunicación Elena Castillo, en un trabajo que ya había acariciado desde tiempos estudiantiles. Además, se hará un justo y merecido reconocimiento a la lista enorme de colaboradores que han hecho la historia de la que es, a mi juicio, la mejor estación radiofónica universitaria del país: Radio Universidad de Guadalajara. Y ese reconocimiento lo encabezarán aquellos que iniciaron su historia. La cita es mañana, a las siete pe eme, en el Paraninfo Enrique Díaz de León.

V


CAMBIO DE RUTA

: El 30 de mayo pasado terminó la exposición Imperivm: Capitel I: ¡Que viva México!, que se presentó desde el 30 de abril en la galería Hilario Galguera, localizada en lo que fuera una antigua fábrica de algodón, en Leipzig, Alemania. Con la participación de 18 artistas de Inglaterra, Francia, Italia, Grecia, Estados Unidos, Austria y Alemania, esta muestra-homenaje a la célebre cinta dirigida por Sergei Eisenstein en 1931, ¡Que viva México!, también contó con la presencia de un grupo de artistas mexicanos, entre los que destacamos a Gustavo Artigas, Daniel Lezama, Mauricio Limón, Benjamín Torres y Víctor Hugo Pérez. El caso de este último nos da mucho gusto, pues el querido Muñeco ya merecía dar un campanazo de esta naturaleza. Poco a poco, su talento y trabajo está atrapando la atención de galeristas y coleccionistas de otras partes, principalmente del extranjero, lo que sin duda generará etapas muy prometedoras, plásticamente hablando, del, a mi ignorante juicio, pintor más tierno de estas tierras. ¡Salú!

Comentarios, quejas, e invitaciones a soplar cualquier velita a: davidguerrero.lemus@gmail.com.

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