El Gobierno federal inició el pasado 10 de enero el programa de canje de armas denominado “Sí al desarme, sí a la paz”. Sin embargo, en Jalisco la estrategia ha sido desairada: desde esa fecha y hasta el 30 de junio, únicamente se han entregado nueve armas en municipios como Puerto Vallarta, Mascota o San Sebastián del Oeste, según la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) vía Transparencia.A nivel nacional se han canjeado tres mil 617 armas de fuego a cambio de dinero, destacando entidades como Guerrero, Puebla y Veracruz, donde la Sedena ha recibido la mayor cantidad.Un estudio publicado por el Inegi en enero pasado reveló que 73% de los homicidios cometidos en el país fueron perpetrados con armas de fuego. Por ello, el programa busca que la población entregue sus armas a cambio de dinero, con la promesa de que no habrá represalias; incluso, si se trata de armamento de alto calibre o de uso exclusivo del Ejército.Las bonificaciones ofrecidas alcanzan hasta los 26 mil pesos, según el tipo de arma y su funcionalidad. De acuerdo con el Gobierno federal, el objetivo es “prevenir y disminuir las lesiones, muertes accidentales, homicidios, feminicidios... y cualquier otro delito o expresión de violencia en general, como producto de la manipulación o uso de armas de fuego”.Alfonso Partida Caballero, académico de la Universidad de Guadalajara, considera que el programa no ha funcionado por diversas razones, entre ellas la falta de difusión y la desconfianza hacia las autoridades.Afirmó que el programa no está bien dirigido, pues no apunta a quienes realmente deberían entregar sus armas. “La gente que tiene un arma en casa es para proteger a su familia, a ellos mismos… nadie en su sano juicio va entregarla”.Administraciones anteriores han intentado reducir la violencia con programas similares. Por ejemplo, durante el sexenio pasado, la Sedena canjeó más de 22 mil 300 armas entre diciembre de 2018 y julio de 2024. Aun así, esta cifra es mínima frente a las 17 millones de armas que circulan en el país de forma ilegal.Francisco Jiménez, académico de la UdeG, considera poco probable que el programa logre desarmar a la delincuencia organizada, que concentra la mayoría de las armas de alto poder. “Resulta ingenuo pensar que los cárteles, los grupos delictivos o la delincuencia, van a cambiar sus armas por dinero”.Fuente: Diario Oficial de la Federación.Fuente: Sedena.