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México | El Congreso de la Unión aprobó un presupuesto de cuatro mil 59 millones para este año

Para partidos nunca hay crisis: se reparten 'botín' millonario

Mientras la población exige medidas de austeridad al Gobierno ante el gasolinazo, los institutos políticos nacionales se han 'devorado' 66 mil millones en dos décadas

GUADALAJARA, JALISCO (11/ENE/2017).- En los últimos 20 años, el Gobierno federal ha entregado más de 66 mil 275 millones de pesos a 24 partidos políticos nacionales. Significa un promedio anual de tres mil 313 millones en ese periodo, aunque los tres partidos punteros: PRI, PAN y PRD se han quedado con casi siete de cada 10 pesos de esa bolsa, en la que no se cuentan ni las aportaciones privadas ni las ministraciones extraordinarias.

Durante un año complicado para las finanzas de la mayoría de los mexicanos, debido al incremento a los costos en los combustibles, el gas, la energía eléctrica y la canasta básica, el Congreso de la Unión aprobó un presupuesto de cuatro mil 59 millones para nueve fuerzas políticas en 2017. El PRI se quedará con mil 34 de esos millones: uno de cada cuatro pesos. Es el que gobierna la Presidencia.

El presupuesto anual para los partidos equivale a los cuatro mil millones que la Secretaría de Hacienda recortó este año a la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, instancia que se encarga del apoyo y fortalecimiento de este sector, así como de abatir carencias y rezagos que afectan a sus comunidades.

El partido más beneficiado durante los últimos 20 años es el PRI, que ha recibido 18 mil 710 millones de pesos. El PAN y el PRD le siguen: 16 mil 478 y 10 mil 300 millones, respectivamente, según el Instituto Nacional Electoral (INE).

A pesar de todas sus irregularidades y sanciones, el Partido Verde Ecologista ha recibido cinco mil 549 millones desde 1997.

En total, México ha entregado dinero público a 24 partidos políticos en las últimas dos décadas. La tendencia marca que durante cada elección desaparezcan algunos. Hoy sobreviven nueve, aunque antes de las elecciones de 2015 había uno más: el Partido Humanista, que perdió su registro al no obtener ni 3% de la votación.

Los desaparecidos partidos Popular Socialista y Demócrata Mexicano recibieron 17.7 millones cada uno sólo en 1997. Son las agrupaciones que menos recursos han recibido.

 

 

¿Y EL GASTO EN OTROS PAÍSES?

De acuerdo con el estudio Financiamiento Público a Partidos, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), hay países en los que la proporción del financiamiento público de los partidos es muy baja, desde 2% y 3% en Reino Unido y Estados Unidos, respectivamente, hasta 68% en Austria. El resto es privado.

En el estudio, los investigadores Javier Aparicio y Jacaranda Pérez destacaron que en Italia el monto es de 4%, en Canadá de 6%, en España de 43%, en Japón de 47%, en Francia de 56% y de 65% en Suecia.

Mientras en México se busca promover la equidad entre los contendientes y evitar la injerencia de poderes fácticos y el narcotráfico, en Estados Unidos las campañas utilizan fundamentalmente financiamiento privado.

Según el documento del CIDE, en Francia los partidos pequeños dependen 90% de los subsidios gubernamentales. Además, este país fue pionero en establecer el principio de reembolso de determinados gastos de campaña.

En el texto “Financiamiento de los partidos en América Latina”, en el que participó la UNAM, se destacó que Brasil prevé una distribución en partes iguales de una fracción del erario destinado a financiar la competencia electoral. Además, para obtener subvención estatal, los partidos requieren haber obtenido 5% de los votos en las últimas elecciones de la Cámara de Diputados.

SE HAN GASTADO DOS MIL 552 EN DOS DÉCADAS EN EL ESTADO

Congeladas, cinco iniciativas contra prerogativas en Jalisco

Los partidos políticos de Jalisco no escapan a la lógica de asignaciones bondadosas que hay a nivel nacional. A través del Instituto Electoral del Estado, el Poder Ejecutivo les ha depositado más de dos mil 500 millones de pesos en prerrogativas, desde 1997.

Sólo este año, que no es electoral, el Presupuesto de Egresos considera una partida de 269.8 millones de pesos para el financiamiento de las nueve fuerzas políticas locales, una bolsa que además es 9.1 millones de pesos superior a la asignación de 2016.

En suma, durante las últimas dos décadas los partidos de Jalisco han recibido el monto suficiente para costear 12 veces el programa de Bienevales y apoyo al transporte de estudiantes en el interior del Estado (recibió 207 millones de pesos el año pasado) o 14 veces el programa “Mochilas con los Útiles”, que beneficia a más de millón y medio de estudiantes.

Tras aplicarse un alza de entre 15% y 20% al precio por litro de los combustibles, y que el Presidente de la República indicara que el incremento no tiene reversión, el gobernador Aristóteles Sandoval envió una iniciativa de Ley al Congreso del Estado para cortar los fondos de los partidos en todos los años no electorales.

Pero esa es sólo la iniciativa más reciente en ese sentido. Antes que el jefe del Ejecutivo, en Jalisco se han presentado otras cinco para cambiar los criterios de asignación de fondos (prerrogativas) a las organizaciones políticas de la Entidad. Todas están empantanadas.

En junio de 2014, y con el escenario de la aprobación de la reforma electoral en puerta, la bancada de Movimiento Ciudadano en el Congreso del Estado propuso modificar la fórmula de asignación de fondos, y en lugar de tomar en cuenta la cifra total de ciudadanos inscritos en el padrón por el 65% del salario mínimo vigente, se calculara únicamente con el número de ciudadanos que acudan a las urnas a votar.

Cuando eran diputados, los priistas Miguel Castro y Héctor Pizano promovieron una iniciativa para que el financiamiento de partidos fuera recortado a la mitad. Alberto Esquer (cuando era panista), actual alcalde de Zapotlán el Grande, también envió una iniciativa que consideraba ahorros que serían enviados a municipios con bajos recursos. Ninguna de éstas vio la luz.

También el alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro, presentó una iniciativa cuando era diputado, en 2008, que buscaba la reducción de fondos para partidos. Tuvo el mismo destino por oposición del PRI y PAN.

Pedro Kumamoto, el diputado independiente, se sumó a la iniciativa que antes presentó su homólogo federal Manuel Clouthier Carrillo, para que se modifique la fórmula de asignación de fondos y se considere la cantidad de votos válidos emitidos en la elección pasada, y no en el padrón electoral entero.
 
Esta propuesta, sostiene Kumamoto, obligaría a los partidos a crear ciudadanía e incentivar el voto, de tal forma que los recursos sean fondeados en función de la cantidad de personas que confiaron y votaron por sus propuestas y sus candidatos.

Crecimiento “meteórico” en financiamiento para Morena

En 2014, el Gobierno federal entregó 33.1 millones de pesos al Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). A cuatro años de su conformación ya suma ingresos por 912.1 millones.

Morena: el partido que lidera el dos veces candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, es un ejemplo claro de las bondades de registrar un partido ante el Instituto Nacional Electoral. En su segundo año como fuerza política consolidada los 33 millones crecieron a 105.1. Si para 2016 el monto fue de 381.8, para este año ya son 392 millones.

En México, los niveles de percepción de corrupción en los partidos políticos: instituciones consideradas como “pilares de una democracia representativa”, son “extraordinariamente elevados” de acuerdo con la segunda edición de la Anatomía de la Corrupción, publicación en la que participan la asociación Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

La última edición del Barómetro Global de la Corrupción, de Transparencia Internacional, revela que mientras los partidos políticos mexicanos recibieron una calificación de 4.6 en corrupción —el límite es 5—, los partidos de Dinamarca obtuvieron 2.9 y los de Uruguay, 3.5.

No es fortuito que estos entes gocen de un alto nivel de desprestigio y que, como dice la Anatomía de la Corrupción, todas sus acciones “tornen más complicada la gobernabilidad”, porque restan legitimidad a las decisiones del Gobierno en turno.

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