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Internacional | Con 26 reos muertos termina revuelta de 14 días en la cárcel de Alcaçuz

Nueva masacre delata la crisis penitenciaria en Brasil

Con 26 reos muertos se salda la revuelta originada en la cárcel de Alcaçuz, que duró 14 horas
La Policía Militarizada ingresó ayer a la prisión para poner fin a los cruentos enfrentamientos que dejaron 26 muertos. EFE / N. Douglas

La Policía Militarizada ingresó ayer a la prisión para poner fin a los cruentos enfrentamientos que dejaron 26 muertos. EFE / N. Douglas

NATAL, BRASIL (16/ENE/2016).- Una nueva matanza perpetrada en una cárcel brasileña puso en jaque las diferentes medidas adoptadas recientemente por el Gobierno para contener los motines provocados por guerras entre facciones criminales y en los que más de una centena de presos ha muerto.

La muerte por lo menos de 26 presos entre la tarde del sábado y la mañana de ayer, en la Penitenciaria Estatal de Alcaçuz, en la ciudad de Nisia Floresta, en Natal y la mayor cárcel del nororiental estado de Río Grande do Norte, levantó una vez más la bandera de la crisis carcelaria agravada en los últimos días.

El más reciente motín, que duró más de 14 horas y terminó cuando la Policía Militarizada irrumpió en el presidio para retomar el control, se produjo pocos días después de que el Gobierno y varios organismos intensificaron sus acciones y planes para contener la crisis y evitar más masacres.
 
La semana pasada el Gobierno brasileño envió la Fuerza Nacional, un cuerpo de elite de la Policía, a los estados de Roraima y Amazonas, donde se registraron las más cruentas rebeliones.  Sin embargo, la acción no tiene alcance en lo que respecta a uno de los principales problemas de las cárceles de Brasil, el hacinamiento. Como en Natal, cuya prisión tiene cabida para poco más de 600 personas y recibe a más de un millar de reos.

A ello se suma la peligrosidad de algunos reos y la falta de espacios de contensión para evitar que la rivalidad entre las células criminales lleve a ataques como los que ya se han visto.

Aunque el Gobierno ha comprometido un presupuesto de 135 millones de dólares a instalar “dos escáneres” en todas las cárceles y la construcción de cinco prisiones federales, para garantizar la seguridad y reducir el hacinamiento, es claro que e requiere de acciones prontas.

La rivalidad, origen de motines

El presidente Michel Temer dijo en Twitter que seguía de cerca el trágico suceso y ordenó prestar “todo el auxilio necesario” a las autoridades del estado de Rio Grande do Norte.

Entretanto, el Ministerio de Justicia convocó a los secretarios de Seguridad de todos los estados del país a una reunión mañana para estudiar “medidas inmediatas para la crisis del sistema penitenciario”, que además de las matanzas recientes ha registrado numerosas fugas.

Pero el problema de fondo continúa siendo la rivalidad entre los dos principales grupos criminales del país: el Primer Comando de la Capital (PCC) de Sao Paulo y el Comando Vermelho de Río de Janeiro.

Según las autoridades, el origen de la disputa en el centro penitenciario de Alcaçuz  fue la lucha por el manejo del narcotráfico al interior de la prisión.

“Existe una lucha por el poder, por el dominio del tráfico de droga en Brasil. Una lucha que viene de otros estados y en que los grupos intentan ganar espacio. Y el espacio en el mundo criminal se gana con fuerza y violencia”, explicó a la prensa Walber Virgolino, secretario de Justicia de Rio Grande do Norte.

Los diarios locales aseguran que durante el motín en Alcaçuz se enfrentaron miembros del PCC con los del Sindicato del Crimen, aliado del Comando Vermelho.

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