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Martes, 11 de Diciembre 2018

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Réquiem por Pepita

Por: Jaime García Elías

Réquiem por Pepita

Réquiem por Pepita

Para los más ancianos de la comarca, Pepita Embil, más que un referente cultural, es un sentimiento. Las temporadas de opereta y zarzuela en el Teatro Degollado, a cargo de la compañía que fundaron ella y su esposo, Plácido Domingo Ferrer, fueron, durante muchos años, parte de la vida social y cultural de aquella Guadalajara. Para Plácido Domingo Embil, su hijo, Guadalajara representa asimismo un sentimiento especial. Él, en los inicios de su carrera operística, formó parte de los elencos que recrearon la **Lucía de Lamermoor y **El Barbero de Sevilla, para conmemorar, el 13 de septiembre de 1966, el centenario de la inauguración del Degollado, al que regresó ocasionalmente en los años subsecuentes, en que labró y mantuvo su prestigio como uno de los mejores tenores del mundo.

Para conmemorar el centenario del nacimiento de la inolvidable Pepita, Plácido promovió la interpretación del Réquiem, de Verdi, ahora en el Conjunto de Artes Escénicas (CAE) de la Universidad de Guadalajara que lleva su nombre -el de Domingo-, con la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ) y él mismo como director.

La soprano mexicana María Katzarava, la mezzo canaria Nancy Fabiola Herrera, el tenor mexicano Arturo Chacón Ruiz y el bajo-barítono estadounidense Nicholas Brownlee fungieron como solistas. Para preparar el programa, la OFJ y el Coro Municipal de Zapopan se enfrascaron en un maratón, ya que en la semana anterior participaron en cuatro presentaciones (sábado, martes, jueves y sábado) de la ópera Turandot en el Degollado, y en las previas debieron ensayar ambas obras.

La respuesta del público fue extraordinaria: casi lleno en el CAE. La solvencia actual de la orquesta y el coro propiciaron que el concierto mereciera, con creces, el calificativo de memorable.

Calificado por sus críticos como “más operático que religioso”, sobre todo si se les compara con los de Mozart, Fauré y Brahms, el Réquiem, en esta versión, tuvo pasajes brillantes y emotivos. Por ejemplo, el **Rex Tremenedae, con sendos pares de trompetas apostados en los palcos; el **Ricordare, en una interpretación magistral de las voces femeninas; el **Ingemisco, propicio para el lucimiento del tenor; la estremecedora sonoridad del **Dies Irae, con solistas, coros y orquesta en competencia de intensidad sonora y dramática en que todos resultaron vencedores, tanto en la exposición inicial como en las reexposiciones subsecuentes, fueron algunos de los pasajes sobresalientes de una velada excepcional.

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