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Domingo, 18 de Noviembre 2018

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Inundaciones: es la corrupción

Por: Diego Petersen

Inundaciones: es la corrupción

Inundaciones: es la corrupción

A CAC; 60 años no es nada

La lluvia no provoca inundaciones. Cuando en la naturaleza hay agua en exceso se forman lagunas, crecen ríos, se amplían los cauces de los arroyos, pero en ningún caso eso se llama inundación. Las inundaciones se dan ahí y solo ahí donde el hombre ha metido la mano y, en su infinita soberbia, piensa que puede alterar el diseño de la naturaleza sin consecuencias. No es la lluvia, ni siquiera el cambio climático, es la corrupción la que provoca inundaciones.

No hay mayor ciencia: donde se pretendió borrar un arroyo para poner una calle, donde se le robó terreno a un cauce, en las hondonadas donde el agua se detenía hoy convertidas en fraccionamientos, habrá inundaciones. Es el mal desarrollo urbano lo que provoca momentos de angustia como el del domingo por la tarde en el que, gracias a héroes anónimos, no hubo desgracias personales, pero sí mucha gente afectada en su patrimonio. Nadie en Guadalajara se puede hacer el sorprendido. Existe formalmente un atlas de riesgo de inundaciones desde hace al menos 10 años y aunque antes no existiera el documento como tal todos los habitantes de la ciudad conocían, más o menos, los puntos de mayor acumulación de agua después de una tormenta. Tener el atlas de riesgo no sirvió de mucho: la ciudad ha seguido creciendo y con ella los puntos de inundación.

Gracias a la corrupción y a la mala (nula) planeación cada año hay cuatro nuevos puntos críticos. Dicho de otra manera: no hemos aprendido nada, seguimos expandiendo la mancha urbana, invadiendo cauces, robando terreno a las represas o simplemente tapizando de asfalto terrenos que antes eran permeables sin pensar en las consecuencias que ello tiene para los que viven aguas abajo.

A la ciudad le ha costado y le seguirá costando un dineral tratar de mitigar estas catástrofes que son producto de la corrupción. Estamos invirtiendo dinero púbico, dinero de todos, para solucionar lo que causaron unos pocos que se enriquecieron urbanizando donde no debían o más de lo debido gracias a que obtuvieron una licencia a base de mordidas o porque cínicamente se robaron un cauce que, por definición, es propiedad federal.

La próxima vez que se inunde la ciudad (es decir la próxima semana, el próximo mes) ojalá que la explicación de las autoridades no sea sobre la intensidad de la lluvia sino sobre el aumento de la corrupción; que no se culpe a “Bud” o como se llame el próximo huracán que nos afecte, sino a los políticos, empresarios, presidentes de ejidos, líderes invasores de terrenos, magistrados que autorizaron urbanizaciones, etcétera.

No se culpe a la lluvia; es la corrupción.

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