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Sábado, 18 de Agosto 2018

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2018, el año de hacernos preguntas

Por: Sergio Aguirre

2018, el año de hacernos preguntas

2018, el año de hacernos preguntas

Para Julia, Juan Pablo y Sergio, y también para mi tío Jaime

Confieso mi pesimismo. Es muy probable el triunfo de López Obrador para la presidencia. Nadie salvo él ha podido —además de propiciarlo—, jalar a su favor el odio por frustración. Ya sea por razones propias o ajenas, en un mundo donde de acuerdo con la historia, estamos cada día mejor. Y México no es por suerte, la excepción. Y lo digo con conocimiento de causa y con toda responsabilidad: por lo menos no tenemos masas hurgando la basura para tratar de obtener algún alimento, como ocurre en Venezuela. Donde es muy probable una hambruna en forma quizá devastadora para la región, —si no ya está ocurriendo—, durante los primeros meses de este año. La razón: la destrucción de las empresas y gobierno mafioso en serio y sin disimulos. 

Me dirán: estás loco (sin novedad por cierto, y lo acepto y presumo). ¿Estamos mejor? Sí. A pesar de los políticos. Y de todo lo imaginable. Ni modo. Nadie sabe a ciencia cierta cuántos años llevamos aquí. Unos dicen 100,000, otros 200,000. Pero para lo importante, después de los cambios naturales climáticos —tampoco se trata de provocarlos, pero siempre existirán—, los relevantes para nuestra civilización, son a mi ligero arbitrio los últimos 7,000 años.

No hablemos solo de la nobleza antigua. Hablemos de los reyes. Incluso de los absolutos. Hace apenas en el siglo XIX no eran las cosas como ahora. ¿Agua en la casa solo moviendo la mano? Es más; ¿casa? ¿Agua caliente? ¿Baño diario? ¿Tres comidas al día? ¿Desagües? Dientes blancos y ropas fabriles en películas medievales las vemos como lo más normal, aún cuando los reyes también perdían dientes con regularidad, y toda la manufactura de prendas era en familia. Artesanal. ¿Mecanismos de blanqueo de esos dientes en la antiguedad?¿Vida máxima más allá de los cuarenta como si siempre hubiera sido así? ¿Higiene? ¿No tomar agua combinada sabiéndola con materia fecal, por ejemplo? Eso es super reciente. Cosas como esas en realidad inalcanzables incluso para los mandones en esos tiempos. De los hidrocarburos (y máquina de vapor) provocadores de la energía eléctrica y todo lo dado por ella, ni hablar. Describirlas como mejoras está prohibido. Todo está jodido, tremendamente apocalíptico. No existe el pasado. Ahora son “derechos” porque “siempre” han existido. El lujo de los reyes de antes, hoy son un deber del gobierno. Parece una orden: todos debemos ser como reyes. Todos. Imperativo. Como sea. Sólo por existir. Por lo menos eso dice la utopía. Pero no se estudia la historia, buscando la realidad. Apenas se leen comics y eso no lo critico. Al menos algo se lee. Por eso.

Yo también estoy frustado. Si usted también lo está, es porque vive. Si no es así, marciano. Pero, la frustración como alma. La frustración como guia. La frustración como regla. La frustración como hábito. Como principio...

Esa frustración destruye. No construye. Aquí yo imaginaba hace algunas semanas sobre la manera de danzar sobre las olas. Va de nuevo la idea. Dancemos sobre las olas.

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