La ciencia detrás de Pixar llega a Miami; así se crean mundos como los de 'Toy Story'
La exposición ofrece una mirada profunda a cómo la creatividad, la ingeniería, el arte y las matemáticas dan vida a los personajes en la gran pantalla
¿Qué tienen en común los rizos del cabello de Mérida, la iluminación de las escenas submarinas de Buscando a Nemo y cada uno de los personajes de Toy Story? Detrás de todos ellos existe una combinación de arte, matemáticas, informática y tecnología que permite transformar dibujos e ideas en mundos digitales. Ese proceso puede explorarse desde este sábado en Miami con la exposición 'The Science Behind Pixar'.
La muestra, instalada en el Museo de Ciencia Frost de Miami, propone descubrir qué ocurre detrás de una película animada antes de que llegue a la pantalla. Más de 50 elementos interactivos distribuidos en ocho secciones permiten al visitante experimentar algunas de las herramientas y problemas que los equipos de Pixar deben resolver durante una producción.
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La exposición estará abierta hasta el 11 de abril de 2027 y fue creada por el Museo de Ciencia de Boston en colaboración con Pixar. Su objetivo es mostrar que las películas de animación no dependen del todo de la creatividad de los artistas: cada movimiento, textura, sombra y reflejo requiere también procesos científicos y computacionales.
Del boceto al personaje digital
El recorrido sigue distintas etapas del proceso de producción, comenzando con la creación de los personajes y avanzando hasta el momento en que una computadora convierte toda esa información en una imagen terminada.
Uno de los elementos interactivos permite al público partir de un boceto para transformarlo en una escultura digital. La actividad ayuda a comprender cómo un personaje pasa de ser una idea dibujada a convertirse en un modelo tridimensional que posteriormente podrá moverse dentro de una escena.
La animación requiere además calcular cómo se comportarán esos modelos. Un personaje no solamente tiene que verse bien: sus movimientos deben resultar convincentes. Para lograrlo, los animadores y programadores utilizan herramientas capaces de reproducir principios físicos como el movimiento, la gravedad, la iluminación o la interacción entre distintos objetos.
Un ejemplo particularmente llamativo es el cabello de Mérida, protagonista de Valiente. El abundante cabello rizado de la princesa escocesa representó uno de los desafíos técnicos de la película, porque cada uno de sus rizos debía responder de manera creíble cuando el personaje se movía, corría o montaba a caballo.
Para resolverlo, Pixar desarrolló herramientas de software capaces de reproducir esos patrones y calcular cómo se comportaban los rizos. El resultado demuestra que incluso un elemento aparentemente sencillo de un personaje puede requerir una combinación de programación, matemáticas y simulación.
Cuando la luz también necesita matemáticas
La iluminación constituye otro de los grandes retos de la animación digital. En una película de Pixar, los artistas deben decidir qué aspecto tendrá una escena, pero las computadoras necesitan calcular cómo se comporta la luz dentro de ese espacio virtual.
La exposición permite experimentar con problemas similares a los que enfrentó el equipo encargado de las escenas submarinas de Buscando a Nemo. La luz no se comporta de la misma manera bajo el agua que en un espacio abierto, por lo que reproducir un océano convincente exige tener en cuenta numerosos factores.
¿Cuánta luz procede del Sol? ¿Cuánta entra por una ventana? ¿Cómo cambia cuando atraviesa un determinado material? Estas preguntas tienen una respuesta artística, pero también una dimensión científica que debe traducirse en instrucciones para una computadora.
Ese es precisamente uno de los mensajes centrales de la exposición: en la producción de Pixar, arte y ciencia no son procesos separados. La creatividad determina qué quiere transmitir una escena, mientras que las herramientas matemáticas y computacionales permiten construirla de manera convincente.
Otro elemento fundamental es el tiempo. Para crear un segundo de animación cinematográfica se utilizan 24 fotogramas, es decir, 24 imágenes individuales que deben coordinarse para producir la sensación de movimiento continuo.
Esto significa que incluso una secuencia de apenas unos segundos puede implicar una enorme cantidad de información digital. Cada personaje, escenario, textura, fuente de luz y movimiento debe integrarse antes de convertirse en las imágenes que finalmente observa el público.
El último paso: convertir millones de datos en una imagen
Una de las últimas etapas del recorrido está dedicada al renderizado, el proceso mediante el cual toda la información de una escena digital se transforma en una imagen final.
Para explicarlo de manera sencilla, una computadora toma los modelos tridimensionales, las texturas, las luces, las sombras, las cámaras y los movimientos que fueron construidos durante las etapas anteriores y calcula cómo deben verse juntos. El resultado es una imagen de dos dimensiones compuesta por millones de pequeños puntos llamados píxeles.
El renderizado permite comprender por qué una película de animación puede requerir enormes cantidades de capacidad computacional. Cada fotograma debe ser calculado antes de formar parte de la secuencia que finalmente veremos en pantalla.
Pixar también ha incorporado herramientas de aprendizaje automático e inteligencia artificial para facilitar determinadas tareas técnicas. Estas tecnologías pueden ayudar, por ejemplo, en procesos relacionados con la programación y la creación de herramientas, aunque no sustituyen el proceso creativo que define el aspecto y la historia de una película.
La exposición convierte todos estos conceptos en experiencias interactivas para que el visitante pueda asumir, aunque sea por unos minutos, el papel de artista, animador o científico de la computación. En lugar de limitarse a observar piezas, el público puede experimentar algunos de los problemas que los equipos de Pixar deben solucionar para construir sus mundos digitales.
Entre los ejemplos aparecen películas como Toy Story, Monsters, Inc., Buscando a Nemo, Valiente y Coco, títulos que sirven como punto de partida para explicar tecnologías que normalmente permanecen ocultas detrás de la pantalla.
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Aunque la exposición se encuentra en Miami y sus contenidos no están disponibles en español, el Museo de Ciencia Frost señala que el recorrido puede seguirse mediante las experiencias visuales e interactivas, además de contar con personal dispuesto a orientar a los visitantes.
The Science Behind Pixar plantea así una mirada diferente a las películas de animación: detrás de cada personaje, cada paisaje y cada efecto visual existe una extensa cadena de decisiones artísticas y cálculos computacionales. Lo que para el espectador parece magia en la pantalla es, en realidad, el resultado de conseguir que la imaginación pueda convertirse en datos, y que esos datos vuelvan a convertirse en una imagen capaz de contar una historia.
Con información de EFE.
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